Fernanda Megías debería saber que un dictador no es un presidente constitucional

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Cualquiera debería saberlo. Sobre todo un docente. Un dictador no es lo mismo que un presidente electo. Pero parece que hay que volver a explicarlo.

A la docente Fernanda Megías, de la escuela Joaquín V. González, la repudiaron por hacer un “homenaje a todos los presidentes”, en el que incluyó a los dictadores que no llegaron al poder por el voto popular, sino por la fuerza.

El problema está a la vista: en ese homenaje Videla convive con Alfonsín como si fueran lo mismo, como si la democracia fuera una anécdota más de la historia que no debería tener relevancia en la enseñanza de las escuelas. El homenaje, en efecto, no aclaró nada al respecto. Tampoco usó la expresión “presidente de facto”, una figura que ni siquiera existe en la Constitución, pero que hubiera sido más razonable. Viola y Onganía, para Megías, fueron meros “presidentes”, a secas.

Al margen de las opiniones, es un grosero error histórico. Presidente, según la Constitución, es el que accede a su cargo a través de las urnas. Por eso el artículo 94 dice que “el presidente y el vicepresidente serán elegidos directamente por el pueblo”. No hay discusión posible en ese punto. Los que no van a elecciones no son presidentes, son dictadores. O “presidentes de facto”, a lo sumo.

“La Historia no se puede borrar”, dijo Megías en un comunicado cargado de clichés sobre lo qué es la patria y el patriotismo. Sarasa y verdura: poner a Galtieri a la misma altura de Illia es borrar la historia con el codo. Y es un insulto a la democracia. No debería haber necesidad de explicarlo.

Entonces, la historia no se puede borrar con el codo. Megías puede opinar lo que quiere y defender el genocidio argentino, armenio, a los nazis, a Mao Tse Tung, o lo que se le cante. Puede decir que Videla fue un asesino o el salvador de la patria. Más allá de que hay que tener cuidado de lo que se afirma en las aulas, no es un problema de opiniones. La historia puede tener tantas interpretaciones como personas existen, pero los dictadores no son presidentes democráticos.

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