La Rioja tiene una de las mejores piezas arqueológicas de Sudamérica, pero casi nadie la visita

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Por Maximiliano Ochoa

Pese al escaso interés que muestran los riojanos por el Museo Inca Huasi, está catalogado como uno de los más completos e importantes del noroeste argentino, en lo que respecta a arqueología. Este aval fue otorgado, nada más y nada menos, que por la UNESCO y la OEA.

Entre sus 7.698 objetos arqueológicas hay algunos que se destacan, incluido uno en particular. En EL FEDERAL armamos un resumen de lo que no deberías perderte si decidís visitarlo.

Urnas funerarias y arpones de caza

Sin dudas el mayor atractivo de este museo es una urna funeraria de párvulo del siglo V, catalogada como una de las mejores piezas arqueológicas del país y Sudamérica, según arqueólogos.

Urna funeraria de párvulo del Siglo V

Otra de las piezas invaluables es la “vuyuna” que servía como contrapeso del huso en la elaboración de hilados. Esta pieza está grabada con motivos con jeroglíficos (aún en investigación) considerados los más antiguos del mundo (datan de 2.400 a 2.500 años a.C.

Otro de los salones de exhibición

También no se puede dejar de apreciar el retablo de la antigua capilla de San Nicolás (altar mayor), destruida por el terremoto en 1894. Esta pieza de madera del s. XIX, es la única en nuestra provincia y se la compara con el famoso púlpito de Jujuy.

Retablo de la antigua capilla de San Nicolás

También se encuentra allí la primera máquina de acuñar monedas adquirida por el General Juan Facundo Quiroga. Asimismo en los patios hay morteros de piedra –con cavidades profundas y angostas– y un maraí, pieza lítica, con orificios para maceración o trituración de minerales.

Tercer salón de exhibición

Además se exhiben estatuillas de barro muy pequeñas consideradas como amuletos (regalos diaguitas en demostración de amor). De igual forma se puede apreciar en exhibición una fuente votiva de la cultura Alamito y diversas piezas de metal.

El museo

El Museo Arqueológico Regional Inca Huasi de La Rioja fue fundado por Fray Bernardino Gómez el 19 de octubre de 1926.

Uno de los salones de exhibición

Este museo funcionó en un primer momento en una pequeña sala en la entrada del convento a principio de 1926; luego se inauguró oficialmente el 19 de octubre de 1926 en un salón de 10 por 7 metros, en el antiguo edificio de la Escuela San Francisco, y finalmente se trasladaron las piezas al actual edificio, ubicado sobre calle Juan B. Alberdi N° 60, donde fue reinaugurado el 28 de setiembre de 1949.

Ingreso al museo

El edifico donde funciona actualmente el museo cuenta con salas de exhibición que poseen cuatro amplios salones, más dos pequeñas salas. El museo posee más de 7 mil piezas catalogadas pertenecientes a las culturas diaguita, Belén, Condorhuasi, Aguada y Santa María, que en su gran mayoría son objetos de piedra. Los patios y otros espacios al aire libre exhiben los objetos líticos de mayor volumen.

Patio en el que se exhiben los objetos líticos de mayor volumen

Las primeras piezas fueron producto de las exploraciones y excavaciones que el padre Gómez realizó en varios sitios de antiguos asentamientos precolombinos en La Rioja y en Catamarca. Conociendo su interés, muchas personas le entregaban espontáneamente piezas antiguas conservadas en los hogares e incluso los niños le llevaban objetos que encontraban durante sus paseos o juegos en las serranías cercanas.

Retratos de exploraciones y excavaciones que realizó el padre Gómez

Este museo ha participado en exposiciones en Buenos Aires, Córdoba, Cuyo y Salta, presentando piezas seleccionadas por peritos.

Pipas de cerámica o piedras para fumar alucinógenos

En la actualidad, la Secretaría de Cultura de la Provincia comparte la gestión y administración del museo, aportando recursos económicos y humanos para su conservación y funcionamiento.

6 Comentarios

  1. En los ’70 obligaban a las escuelas primarias, sobre todo a los de 6° y 7° grado, a visitar y conocer este gran museo y orgullo nuestro. Hoy en día parece que nadie lo hace, y por eso muy pocos lo conocen. Más aún siendo de Córdoba la mayoria de los habitantes de la capital.

  2. Por algo será que nadie la visita…No basta tener un museo, tambien hay que difundir la información e incentivar a la gente para que se interese en la Historia.

  3. las funciones de los museo son conservar, investigar y difundir sus colecciones. podemos tener las piezas mas maravillosas con las mejor conservación, pero si no se investigan y difunden a la comunidad con el tiempo pasa esto. espero de corazón que este museo sea dirigido desde una visión orientada a la nueva museologia y sobre todo que sea un trabajo colaborativo con la comunidad.

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