El caso de Sabina llegó a Diario Perfil por Mirta Collante: “En la Rioja los violadores no van presos, no se los juzga, no se los investiga”

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Sabina fue a comprar pan a una cuadra de su casa en el sur de la capital riojana y no volvió. La encontraron muerta y había sido abusada sexualmente. Tenía 11 años. No es la única.

Casi doscientas nenas fueron asesinadas desde 2008, unas 16 por año. El femicidio infantil duele. Son nenas que no superan los 12 años y encontraron la muerte en manos de un hombre que las vio como objeto e hizo de su cuerpo lo que quiso. Según datos de la ONG La Casa del Encuentro, que reportan los femicidios desde 2008, se produjeron, desde entonces, 180 asesinatos de niñas hasta el año pasado, lo que arroja un promedio de un caso por mes.

El mayor pico de femicidios infantiles se dio en 2011. Allí la Asociación Civil contabilizó 27 asesinatos de nenas. El número más bajo se registró en 2016 con once hechos. Sabina fue atacada por un desconocido, que la violó y mató. Judith Palma (9) estaba vendiendo bollos de pan en Salta cuando unos hombres la llamaron desde una casa. Le dijeron que querían comprarle lo que la pequeña estaba comercializaba para ayudar a su familia. Tres hombres fueron condenados por el abuso y asesinato de la nena.

En ambos casos, los femicidas eran desconocidos para la víctima. Sin embargo, en una gran cantidad de hechos, el atacante y asesino forma parte del círculo más cercano de la menor: un padre, un padrastro o familiar. Como sucedió en los casos de Florencia di Marco (12) en San Luis, Juana Molina (4) en Luján y Silvina Núñez (3)en Florencio Varela, donde los acusados fueron sus padrastros. Sheila Ayala (10) encontró la muerte en la casa de sus tíos en la localidad bonaerense de San Miguel. Fabián González está detenido y se cree que quiso abusar de la nena, no pudo y la mató.

Al igual que en el caso de Zoe Aballay en San Juan, el agresor fue el hermano de su mamá de la nena. “En la generalidad de estos femicidios es un familiar el agresor. Quien debe protegerlas termina asesinando. En un porcentaje muy alto fueron los padrastros”, explica Ada Rico de la Casa del Encuentro a este diario. El cuerpo de Leonela Aguirre (10) fue encontrado en un contenedor de basura en Puerto Madryn, Chubut. Su femicida fue un menor de edad y por ende inimputable. Lo mismo sucedió con Estefanía Bonome (9). Ella fue asesinada por su primo de 15 años en José Mármol. Desde 2008 a 2018 se produjeron 2952 femicidios en total, según las estadísticas de la ONG basada en reportes periodísticos. El 6% corresponde a la franja etaria infantil.

De las 180 nenas asesinadas, 35 no superaban los dos años. La Rioja. “Los padres de Sabina están destrozados y a la espera de que le asignen un abogado que los asesore”, cuenta, en diálogo con PERFIL, Mirta Collante, representante de Madres del Dolor de esa provincia. Este martes encabezarán una marcha para pedir justicia. Saldrán desde su humilde casa y caminarán tres kilómetros hasta el centro riojano. Quieren visibilizar el caso.

“Hay tres detenidos pero no hay pruebas firmes porque la escena del crimen fue pisoteada por los vecinos que buscaban a la nena. Habrá que esperar si se obtuvieron muestras de ADN y sus resultados. A uno de ellos, el que está más comprometido le encontraron la ropa interior de la nena en su casa”, detalla Mirta. “La justicia riojana no tiene insumos para preservar pruebas, ni laboratorios para análisis de muestras genéticas.

Todo tiene que ir a Salta y los resultados se demoran y las causas se dilatan. La justicia tiene pocas herramientas para esclarecer las causas. Pero también en muchos casos, el Poder Judicial está subordinado al poder político. Acá la justicia está en deuda con la población”, contextualiza la mujer, a quien le asesinaron a su único hijo “por denunciar a narcos protegidos”.

El asentamiento en donde vive la familia de Sabina es extremadamente humilde. Sus casas están construidas con palos y lonas. “Los vecinos de la comunidad me contaron que hay otros seis casos de abusos de menores, pero quedaron en la nada”, alerta Mirta y continúa: “En la Rioja los violadores no van presos, no se los juzga, no se los investiga y siguen hasta convertirse en potenciales femicidas”. “Asesinar a los hijos es otra forma de matar a la mujer” La quería hacer sufrir en vida y le pegó en donde más le duele.

Mató a la hija de ambos para “vengarse” de su ex esposa. Desde 2008 fueron asesinados casi doscientos menores de edad para “destruir psicológicamente” a la mujer, lo que se conoce como femicidio vinculado. “La maté para vengarme de mi ex esposa”. Antonio Avila (40) todavía estaba ensangrentado cuando la policía lo detuvo hace una semana merodeando la casa que compartía con su hija y su ex pareja (aunque estaban separados) en Puerto Madryn, Chubut. Había matado a su propia hija, Martina (6). “Estos femicidas no asesinan a la mujer, pero la destruyen. La destruyen psicológicamente. El objetivo que tiene el agresor es castigar y destruir a la mujer”, explica Ada Rico presidenta de la ONG La Casa del Encuentro.

Los femicidios vinculados incluyen a “las personas que fueron asesinadas al intentar impedir el ataque o quedaron atrapadas ‘en la línea de fuego’” y a las “personas con vínculo familiar o afectivo con la mujer, que fueron asesinadas con el objeto de castigar y destruir psíquicamente a la mujer a quien consideran de su propiedad”. Entre 2008 y 2018, la Casa del Encuentro registró 466 femicidios vinculados (160 mujeres y 306 varones). De los cuales, 181 eran menores. “En 2008 realizamos el primer informe sobre femicidios y notamos que en casos en que el padre mataba a los dos hijos, a las nenas las incluíamos y a los varones no. Entonces entendimos que se trataban de femicidios vinculados porque el objeto primario seguía siendo esa mujer considerada objeto de propiedad.

El asesinato de los hijos era otra manera de matarla”, detalla Rico. Caso emblemático. Tomás Dameno Santillán fue asesinado por la ex pareja de su madre en la ciudad bonaerense de Lincoln en 2011. Tenía 9 años. Adalberto Cuello lo emboscó a unas cuadras del colegio del nene, lo subió al auto y lo asesinó. Susana no quería volver a convivir con Adalberto, con el que tenía un bebé en común en ese momento. Para vengarse de su ex pareja la atacó en donde más le dolía: su hijo. Fue condenado a perpetua.

Fuente www.perfil.com

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