Gil, el psicópata asesino de homosexuales a juicio por abusar y quemar a otro detenido

La historia de Gil por su paso en La Rioja como locutor de una radio

2013

Una vez más, Claudio Gil Gil, el psicópata al que le gusta asesinar homosexuales, llegará a Tribunales para ser enjuiciado. Esta vez, por abusar y quemar a otro preso.

Gil, que mató a cuchillazos a un comerciante, un chef y un jubilado, además de matar a su madre, será enjuiciado el próximo 18 de septiembre por abuso sexual gravemente ultrajante y por lesionar a otro preso.

El nuevo caso de abuso salió a la luz en noviembre de 2016, cuando un interno del Penal reveló la tormenta que le había hecho atravesar su compañero de celda, Claudio Gil. Según denunció el interno, Gil lo obligó a practicarle sexo oral y lo quemó con agua hirviendo. Además, lo amenazó con una bombilla en el cuello.

Su huella en La Rioja

“El Curi” o “El Gallo”, como lo apodan a este hombre de 1.87 metro de altura, intentó borrar su pasado huyendo a La Rioja tras salir de la cárcel a fines de 1996, pero en vez de torcer su rumbo se hundió más todavía. Con su voz de locutor consiguió trabajo en una radio FM de la capital riojana, a la par inició una relación con Alberto Herrera, un conocido comerciante homosexual apodado “Cacho de la Esquina”. Los policías riojanos que reconstruyeron sus pasos, afirman que para los vecinos Gil era el marido de “Cacho de la Esquina” y entraba y salía de su negocio.

Lo que se daba en esa pareja acabó la madrugada del 27 de agosto de 1997. Quizás hubo reproches de infidelidades o una discusión por otros motivos, lo cierto es que esa noche ambos partieron en el Renault 12 break del comerciante hacia las afueras de la Capital provincial.

El destino de ese viaje fue la muerte. Claudio Gil aparentemente golpeó a “Cacho de la Esquina” y finiquitó la pelea dándole un certero cuchillazo en el corazón. Para encubrir el crimen y borrar huellas, minutos más tarde tiró el cadáver en un descampado y le prendió fuego.

Quiso escapar, pero a las horas de que la Policía riojana descubriera el asesinato detuvieron a Claudio Gil viajando en un colectivo hacia San Juan. Otra vez caía preso, esta vez por homicidio. El 19 de mayo de 1999, “El Curi” era condenado por los jueces de la Cámara Tercera en los Criminal y Correccional de Justicia riojana a la pena de 12 años de cárcel.

Más de 6 años estuvo preso hasta que obtuvo el beneficio de salidas transitoria. Se creyó impune y en uno de esos días de permiso, el 9 de octubre de 2005, abandonó el servicio penitenciario y no regresó. Lo declararon prófugo y casi dos después la Policía sanjuanina lo recapturó en su domicilio de Barrio Palermo, en Desamparados. Fue llevado de regreso a La Rioja para cumplir su condena y en el 2011 retorno a la provincia.

Incorregible

Claudio Javier Gil se aseguró largos años en la cárcel, pero no lo contuvo ni las rejas y sus gustos sexuales le siguieron trayendo problemas en los primeros años de su condena. A mediados de noviembre de 2016 se ensañó con su compañero de celda, al que ya tenía casi de sirviente, y lo obligó a que le practicara sexo oral. Su perversidad fue más allá y hasta le arrojó agua caliente por la espalda mientras lo humillaba. Él tampoco la sacó fácil. Los otros internos del pabellón, hartos de las prepotencias del asesino de homosexuales, tomaron venganza y le dieron una feroz paliza. Los guardiacárceles lo salvaron de que no lo mataran ese día.

Hoy, Gil pasa sus días en el pabellón 8 del sector II del penal separado de otros presos violentos, pero algún día saldrá y no se sabe cuál será su suerte. Su vida de igual manera ya está marcada, como ese gran tatuaje de la imagen de la Virgen María que cubre toda su espalda y con su sello propio del asesino de homosexuales.

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