El sonido del verano se traslada a la piel y los tatuajes en la cara se pide como pan caliente. ¿Qué hay detrás de esta rara tendencia? Te lo cuentan tatuadores en tiempos modernos y los mismos traperos.

El trap está en todas partes. En plazas, en barrios, en escuelas, en balnearios, piletas, en el día, la noche, en pequeñas reuniones y en grandes festivales. En síntesis este nuevo estilo musical ha invadido el mundo y La Rioja no es la excepción.

Esta mezcla de un género oscuro de hip hop con reggaeton música electrónica, con voces transformadas con autotunes y letras que mezclan el inglés y el español de manera intermitente no es solo para escucharla con auriculares, porque la gente traslada sus pasiones hasta incluso llevarla en la piel para toda la vida.

A los tatuadores les viene bárbaro, porque la nueva tendencia del trap vende y el tattoo en la cara se pide como pan caliente en todos los barrios.

“Los pibes son los que más vienen a tatuarse, lo loco es que les gusta tatuarse la cara, es más hay varios que vienen y no tienen ni siquiera un tatuaje en el brazo o la pierna y si varios en su rostro, no se me parece que es la movida de parecerse a sus idolos” cuenta uno de los tatuadores. El mismo dijo que “vienen de los 16 hasta las 24 más o menos, pero si son menores acá le pedimos siempre la autorización de los padres o que vengan acompañados de un tutor”.

Las explicaciones de porque los jóvenes riojanos se prenden a esta rara tendencia van acorde al misma masividad del fenómeno del trap. Por ejemplo el máximo referente de Latinoamérica hoy es Bad Bunny. Un portorriqueño de 23 años que sin exagerar tiene un billón de reproducciones en YouTube, otros tantos millones de escuchas en Spotify.

El mismo agotó en diez días las entradas para verlo en sus dos presentaciones en el Luna Park. Su último single, Amorfoda, fue lanzado el 14 de febrero y en menos de una semana fue escuchado 53 millones de veces. Los números confirman el fenómeno. En su caso, cabe la particularidad de que no tiene ningún tatuaje (al menos en partes visibles) pero si hay casos de sobra de fanáticos que se tatúan el rostro o las letras del “conejo malo”.

La gran mayoría de artistas del género tienen su piel tatuada como parte de un estilo, una identidad propia y casi que general en la música urbana. “Siempre hubo modas, que se yo, antes la gente se hacía un corazón que decía ´te amo Paola´, ahora se hacen una lagrima en rostro o una inicial, esto va cambiando siempre de acuerdo a muchos factores, entre estos la música siempre impuso la moda a seguir” cuenta otro de los tatuadores más experimentados.

Boonk Gang, otro de los ejemplos.

En cuanto a costos, el precio inicial en su mayoría es de 300 pesos y no hace falta más que reservar un turno con una seña de $100 para concretar el día a tatuarse. La variación de costos es mínima, accediendo a $400 el inicial más caro. Otro dato a tener en cuenta es que los precios no han sufrido demasiadas modificaciones después de la corrida del dólar del año pasado. Pero si es oportuno aclarar que en el negocio los productos cotizan en dólares, así que es algo que es factible a sufrir cambios. Como todo en Argentina claro está.