Hay que desdramatizar los debates. Cualquiera sabe que las discusiones sanas y constructivas enriquecen la democracia, pero muchos consideraron como algo negativo la controversia acerca de las fumigaciones aéreas en La Rioja.

Muy lejos de esa postura, la provincia necesita de esos debates de fondo. No puede ser que la discusión política pase por si Pepito se peleó con Fulano o por el noviazgo de tal político. Y en eso los medios tenemos mucha responsabilidad, porque en definitiva somos parte de los que marcamos la agenda.

EL FEDERAL fue el primer medio en advertir que había un debate interno en el gobierno de La Rioja por las fumigaciones aéreas. Y se preparó un reporte muy completo en el que se dio amplio espacio a las dos posturas. Los que estaban a favor y en contra tuvieron voz.

La realidad es que había argumentos de peso de ambos lados. Por un lado, el Ministerio de Salud nacional dice que las fumigaciones aéreas son costosas y poco efectivas, mientras que del otro lado advertían que era una situación inusual y grave, como los es una epidemia en medio de una pandemia.

Entonces se abrió el debate. Pero hubo quienes lo plantearon como algo dramático, como si un debate en plena democracia –más allá de la crisis sanitaria– fuera algo negativo, como si ventilar las discusiones internas de un gobierno empeorara su imagen. Todo lo contrario: las discusiones enriquecen, porque demuestran que las decisiones no son verticales ni caprichosas, sino que son pensadas y se hacen con una finalidad determinada.

Ayer el gobierno tomó nota de esto que EL FEDERAL ya venía diciendo en sus notas y editoriales. «Es bueno que haya disidencias, nos hace bien», sentenció el secretario General, Armando Molina, en el informe diario.

Estamos de acuerdo. El ejercicio democrático incluye necesariamente el debate. Por eso desde estas líneas celebramos lo que ocurrió con las fumigaciones aéreas, más allá de que EL FEDERAL tuvo una posición crítica. Lo importante de las discusiones políticas no es ganarlas o perderlas, sino que sirvan para que se tomen las mejores decisiones para los vecinos.

Ojalá esto sirva para abrir otros debates. ¿Qué tipo de provincia queremos? ¿Qué vamos a hacer con el Parque Industrial? ¿Qué tipo de esquema impositivo necesitamos para atraer inversores? ¿Qué problemas tienen las empresas, los productores, las PyMES? ¿Qué hay que hacer con las Sapem? ¿Qué se puede hacer para dejar de depender de la coparticipación?

La Rioja necesita más argumentos y menos demagogia. Pero para eso hay que abrir las discusiones. La controversia no es rivalidad si el norte es mejorar la calidad de vida de todos. En defintiiva, si la política se limita a una mera discusión sobre los nombres que ocupan el poder, no tiene razón de ser. Es hora de que todos lo entendamos.