*Por Juan Pablo Parrilla

El Comité Operativo de Emergencias (COE) de La Rioja es el lugar donde se centraliza la información sobre la pandemia, se analizan los datos y estadísticas, y se toman las decisiones. Se instaló hace un mes y medio en la Escuela de Policía, donde trabajan cuatro equipos. EL FEDERAL recorrió sus instalaciones para contar cómo se organiza la lucha contra el COVID-19 en la provincia.

El comité tiene cuatro grupos que trabajan de lunes a lunes, las 24 horas del día: uno que se encarga de la parte epidemiológica, otro que hace el seguimiento a los casos positivos y sospechosos e investiga cómo se habrían contagiado, un tercero que asiste y controla a los pacientes que están cumpliendo el aislamiento en sus hogares, y el último, que nuclea a defensa civil y las fuerzas de seguridad. Su tarea es titánica. Muchos de sus miembros llegan a la Escuela de Policía a las 8 de la mañana y se retiran de madrugada.

La idea central es que toda la información vaya a parar a un sólo lugar, un mismo nodo de análisis, independientemente de cómo ingresa al Estado. Los datos pueden llegar de los hospitales, de los llamados telefónicos que hace el equipo de seguimiento a los pacientes o del grupo operativo. Todo termina en el COE. Y en función de ello se toman las decisiones.

Una de sus caras visibles es el jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo, quien recibió a EL FEDERAL en el hall de la Escuela, en el tiempo que tenía entre dos reuniones. A medida que caminó se le fueron acercando varias personas para hacerle consultadas. Su trabajo es incesante. La primera parada fueron las aulas que están a un costado del patio principal, donde están instalados los equipos de defensa civil y de seguimiento.

Apoyo y seguimiento

En la primera de las aulas está la sala de situación de defensa civil. Es un recinto cuadrado, bastante grande, con algunas computadoras al fondo. Cuando este medio ingresó, en el centro había una mesa, alrededor de la cual había personal de la Defensa Civil, la policía y el Ejército, entre otras fuerzas. Eran siete personas en total. Estaban trabajando sobre un mapa. El equipo se encarga de todo lo que tenga que ver con apoyo que no sea estrictamente sanitario.

Al lado hay otra aula de características similares. Allí trabaja el equipo de seguimiento. Son ocho personas. En una de las paredes hay un gran pizarrón con nombres, anotaciones y flechas, a partir de las cuales se van armando las hipótesis de la cadena de contagios. Empezaron a trabajar con los ciudadanos que venían del exterior. Luego sumaron a los que arribaban de otras provincias. Llegaron a investigar a 1.200 personas al mismo tiempo. Su base de datos es fundamental a la hora de decidir cómo encarar la pandemia.

El equipo de seguimiento debe lidiar con mentiras, llantos, angustias, insultos. Es un trabajo emocionalmente desgastante. Y enorme. Para que se comprenda la magnitud: cada vez que una persona da positivo, se le pregunta con quién estuvo en los últimos 14 días, con quién vive, si salió de su casa, si fue a trabajar, absolutamente todo. Después se comunican con esos «contactos estrechos» y con el «contacto del contacto». En algunos casos, los que generan alarma, se rastrea hasta el tercer anillo de contacto. Luego se hace un seguimiento de cada uno de ellos, fundamentalmente para ver sus síntomas, pero también sus necesidades. Uno por uno. Todos los días.

“Trabajamos por teléfono. Cada vez que aparece un caso, armamos lo que llamamos una ‘ficha de primer contacto’. Se establece una fecha de inicio de síntomas y se lo identifica territorial y espacialmente, y tratamos de vincular sus contactos para armar las hipótesis de cómo pudo haberse contagiado”, explicó a EL FEDERAL la referente del equipo de seguimiento, la subsecretaria de Planificación Pública, Gabriela Nieto.

Con esos datos, el equipo de seguimiento presenta todos los días un reporte a las 18 horas. También avisan al área de epidemiología cuando los pacientes manifiestan síntomas. Y si hay casos positivos, a la noche se lo informan en la residencia al gobernador Ricardo Quintela.

Fiscalización

La visita de EL FEDERAL continuó en un módulo separado del edificio central de la Escuela de Policía, donde está el equipo operativo que conduce el secretario de Relaciones Institucionales, Fernando Torres. Hay que atravesar una carpa sanitizante para ingresar. Allí se encargan de asistir a todas las personas con COVID-19 y sus contactos estrechos que están realizando el aislamiento en sus domicilios, y de controlar el cumplimiento.

Lo importante es que no rompan el aislamiento. El Estado está presente para garantizarlo y asistirlos con todo lo que necesitan”, subrayó Torres en una breve entrevista.

– ¿Cómo operan?

– Trabajamos a demanda. Los pacientes le avisan lo que necesitan al equipo de seguimiento o a veces a nosotros directamente. Y salvo que sea urgente, como podría ser un remedio, al otro día resolvemos el problema.

-¿Qué le entregan a los aislados?

– Una vez por semana les llevamos carne, verdura, fruta, yogurt, leche, pasta de diente, shampoo, lavandina, detergente. Es todo lo que van pidiendo y necesitan para comer, asearse y limpiar sus casas.

En el grupo que lidera Fernando Torres trabajan unas 40 personas y hay personal disponible las 24 horas del día. Ahora se sumó a esa área el operativo “Cuidemos la vida”, que protagonizan con apoyo policial las “brigadas” del gobierno provincial. Desde el viernes recorren los barrios desde la 19 horas para garantizar el cumplimiento de la cuarentena por parte de vecinos y locales comerciales.

Salud

La última escala antes de terminar la visita de EL FEDERAL al COE fue en el grupo de salud. Ocupa una sala muy larga ubicada en el módulo central de la escuela, con una fila de computadoras y recuadros con estadísticas en las paredes.

Allí se toman todas las decisiones epidemiológicas, como la internación o el aislamiento de un paciente y su lugar de alojamiento, la realización de los casi 400 hisopados que se hicieron hasta ahora, las altas y la aplicación del famoso protocolo de traslado, que consiste en rescatar en una ambulancia especialmente acondicionada a las personas con sospecha de COVID-19 y trasladarlas a donde el COE decida.

Desde el equipo de salud que encabeza el subsecretario de Atención Territorial de Emergencia y Catástrofe, Gonzalo Calvo, se coordinó la puesta a punto del Hospital Virgen de Fátima para recibir a pacientes graves y la redistribución de médicos entre el sector público y privado. También realizan la carga diaria de datos en el sistema nacional de vigilancia.

Además hay un área de estadísticas informática que está permanentemente conectada con el sistema nacional y provincial. Ahí se pueden ver, por ejemplo, cuántas camas disponibles hay y en dónde están, lo que permitiría tomar las decisiones más convenientes en caso de que la situación se complique.

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