Cómo es el día a día en los hoteles de La Rioja que alojan a personas en aislamiento por la pandemia

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*Por Juan Pablo Parrilla

A todas las personas que ingresan a la capital de La Rioja se les exige que cumplan una cuarentena de dos semanas un algún hotel o complejo de los catorce que alquiló el gobierno provincial. La idea fue garantizar el cumplimiento y, a la vez, ayudar a paliar la crisis que atraviesa un sector muy golpeado por la pandemia. Hace unos días, las autoridades decidieron también que los pacientes con COVID-19 se aíslen en el Complejo Chaya y el hotel Avenida.

“La decisión de utilizar los hoteles fue para colaborar con un sector muy golpeado, que es el turismo, a través de gastronómicos y hoteleros”, explicó a EL FEDERAL el secretario de Turismo, José Rosa.

Los hoteles alquilados hasta el momento son Avant, Plaza, Sol del Velasco, Libertador, Andino, Savoy, Embajador, King, Las Marías y Avenidas. A ellos se agregan los complejos Chaya y Tinkunaco, y las Cabañas Doña Olga y Las Margaritas.

La comida, en tanto, está a cargo de una serie de emprendimientos gastronómicos. Por ejemplo del Hotel Plaza se encarga el restaurante La Stanza. Los otros locales que se sumaron son Halloween, Toc-Toc, El Márquez, La Querencia, Vatel y Medialunas Calentitas, los bares de los hoteles Avant y King, y los servicios de Los Granjeros y Straffeza. Los únicos que trabajan en dos de esos lugares son el bar de Avant y Halloween.

Hasta el 27 de abril se albergaron en esos hoteles 326 personas, de las cuales 30 ya regresaron a sus hogares. Los que más huéspedes tuvieron son el hotel Avant, con 51, y el Savoy, con 43. Hubo 37 en el Embajador y el King, y 35 en el Libertador.

El gobernador Ricarda Quintela saludó a algunos huéspedes que volvieron a sus hogares tras el aislamiento.

El primer grupo se alojó en el hotel Avant. Luego se añadió el Plaza y así sucesivamente se fueron sumando establecimientos a los que se denomina “hoteles verdes”, porque no alojan pacientes con COVID-19.

Hasta hace poco, la decisión del gobierno provincial era que los pacientes con COVID-19 leve realicen el aislamiento en sus casas. Sin embargo, tal como adelantó EL FEDERAL hace dos semanas, ese criterio tarde o temprano se iba a modificar si la cantidad de contagios avanzaba, como finalmente ocurrió. Por eso, desde hace unos días se empezaron a hospedar contagiados en el reinaugurado Complejo Chaya, el ex hotel del Automóvil Club Argentino. Es el primer “hotel rojo” de la provincia.

Actualmente hay 13 personas alojadas en el complejo, que deberán permanecer durante 14 días, contados a partir de la confirmación del contagio. Algunos están en habitaciones individuales y otros, como matrimonios o hermanos, comparten el cuarto. Una vez que se llene, la decisión es que los pacientes con COVID-19 se hospeden en el hotel Avenida.

El hotel Avenida, sobre Rivadavia, será el próximo establecimiento que recibirá a pacientes con COVID-19.

En algunos aspectos los hoteles verdes y rojos funcionan de la misma forma, pero en otros cambian. Por ejemplo, los lugares con pacientes contagiados tienen asistencia médica in situ, mientras que en el resto se maneja por teléfono. En todos hay apoyo de psicólogos.

Todos los trabajadores fueron capacitados por especialistas en seguridad e higiene, y en epidemiología. En el caso de los hoteles rojos se busca que tengan la menor cantidad de personal posible. En el Complejo Chaya hay un conserje durante el día y encargados de rotan las 24 horas. La mayoría son empleados de la Secretaría de Turismo.

Con relación a la alimentación, el Estado garantiza las cuatro comidas. Todo los extras corren por cuenta de las personas aisladas. En los hoteles verdes, sus allegados pueden dejarles alimentos o lo que necesiten.

Cada vez que llegan las viandas con las comidas, el personal recorre los pasillos de los establecimientos con un carrito, golpea las puertas y deja las bandejas comida en el suelo. Una vez que terminan de consumirla, los huéspedes deben dejar todo envuelto con dos bolsas, que son depositadas en un sector especial de cada hotel o complejo hasta que finalmente las retira el personal del área de Residuos Patológicos de la Provincia.

El aseo de las habitaciones, en tanto, está a cargo de los huéspedes. Y la ropa blanca se retira cada cuatro días y es lavada en unos lavarropas industriales que operan a más de 65 grados.

Una vez que se cumplen las dos semanas se termina el aislamiento. En los últimos días, el gobernador Ricardo Quintela fue a despedir a algunos de los 30 que volvieron a sus casas. A todos ellos los continuará llamando el equipo de seguimiento del Comité de Emergencia (COE) para controlar que no aparezcan síntomas. El coronavirus que provocó la pandemia por ahora sigue circulando “por conglomerado”. Esto quiere decir que, con excepción del primer caso, se sabe quién contagió a quién. Una parte del mérito se lo lleva la decisión de apelar a los hoteles.