Cómo trabaja el equipo que investiga en La Rioja la cadena de contagios de COVID-19

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*Por Juan Pablo Parrilla

Desde el 16 de marzo, de lunes a lunes y durante todo el día, un equipo trabaja en una de las aulas de la Escuela de Policía, donde se instaló el Comité de Emergencias (COE) por la pandemia, para investigar los casos positivos y sospechosos de COVID-19. EL FEDERAL visitó el lugar para conocer por dentro cómo se realiza esta titánica tarea que llegó a incluir el seguimiento simultáneo de 1.200 personas.

La misión del “Equipo de seguimiento” del COE es mirar hacia atrás y hacia adelante. Por un lado, establecer cómo se habrían contagiado los pacientes con COVID-10 y detectar posibles infectados entre sus contactos. Por otro, hacer un seguimiento de todos los casos confirmados y sospechosos.

El equipo lo coordina Gabriela Nieto, la titular de la subsecretaria de Planificación Pública, que depende de la Secretaría de Comunicación y Planificación Pública. Sus ocho integrantes tuvieron que aprender y adaptarse a bastantes cambios. Empezaron identificando a las personas que llegaban a La Rioja desde los países en los que circulaba el nuevo coronavirus. Después sumaron a los que arribaban de otras provincias. Hasta que llegó el primer caso positivo y se modificó el escenario.

El contacto con los pacientes es vía telefónica. Cada vez que aparece un caso positivo, lo primero que hacen es llenar la “Ficha de primer contacto” con los datos personales. Luego se lo identifica territorial y espacialmente. Después se trata de establecer cuándo aparecieron los síntomas y se le pregunta con quién estuvo en los 14 días anteriores a esa fecha: sus convivientes, sus compañeros de trabajo, los profesionales de la salud con los que pudo haber estado en contacto. Y se le pide el número de celular de todos ellos.

Estos últimos son los llamados “contactos estrechos”, quienes deben aislarse. Con ellos también se comunica el Equipo de seguimiento y se les pregunta lo mismo, para establecer quiénes son los denominados “contactos de contacto”. Incluso a veces, cuando algún caso despierta las alarmas, llaman al tercer anillo de contacto.

El Comité de Emergencias de La Rioja funciona en la Escuela de Policía.

A absolutamente todos ellos se les hace el seguimiento. Los llaman todos los días. Uno por uno. Les preguntan cómo están, si tuvieron síntomas y si necesitan algo. En este último caso, lo informan al “Equipo operativo”, que asiste a los que están cumpliendo el aislamiento en sus domicilios.

Parte del trabajo apunta a establecer el nexo epidemiológico, el cómo se contagió. “Cuando aparece un caso, buscamos identificar al círculo más estrecho y ver si es contacto directo de otro [contagiado o sospechoso], para construir la cadena de cómo pudo haber sido contagiado”, explicó a EL FEDERAL la coordinadora del equipo, Gabriela Nieto.

Determinar esa cadena de contagio es fundamental. Mientras haya un nexo entre cada caso, se considera que el virus circula “por conglomerado” y se trabaja en la contención, a partir de la detección de los contactos estrechos y su aislamiento. Si algún día aparece un paciente que no se sabe cómo se infectó, habrá que declarar la “circulación comunitaria”. Eso implicará modificar la estrategia. Y el riesgo de contagio será mucho mayor

Los datos que recopila el equipo son volcados en una base de datos accesible desde una computadora o una apicación de celular, a partir de la cual se construyen las hipótesis de contagio. Todos los días a las 18 horas, el equipo presenta un reporte general, que luego es analizado por el Equipo de salud del Comité de Emergencias. Cuando hay casos positivos, por la noche también se reúne con el gobernador Ricardo Quintela en la residencia para comentarle los detalles. En base a esa información se toman las decisiones.

Así trabaja el equipo de salud del COE.

El grupo trabaja en una de las aulas que da al patio principal de la Escuela de Policía. En una de sus paredes hay una pizarra grande con nombres, anotaciones y flechas. Es el “árbol” de contagios. En la puerta de la sala, barbijo mediante, la coordinadora Nieto contestó más preguntas.

– ¿Cómo reacciona la gente cuando los llaman?

Hay de todo. Hay gente que lo toma muy mal y se angustia, ni hablar de los familiares. Hay que pensar que algunos no se pudieron despedir de sus seres queridos. También muchos se enojan. Emocionalmente nuestro trabajo es difícil, porque vamos absorbiendo todo.

-¿Les han mentido?

Sí, lamentablemente hay gente que mintió o faltó a la verdad por miedo, desconocimiento o vergüenza. Además influye que muchas veces no hubo una buena reacción social.

-¿Pudieron anticipar algún caso positivo entre los contactos de los confirmados?

Sí. Seguimiento significa “seguimiento de síntomas”. Si por ejemplo al quinto día manifiestan síntomas, avisamos al Equipo de salud y ellos deciden si se hace el hisopado. Ha pasado que algunos de esos casos dieron positivos. La idea siempre es prever escenarios. Sin embargo, no siempre pasó, como el primer caso, que apareció donde menos lo esperábamos.

-¿El seguimiento termina con el alta?

No, después del alta seguimos porque estadmos viendo que no todos los escenarios son previsibles. Hay gente que dio negativo y después positivo. Hay síntomas que se presentan el día 14 o incluso después.

-¿Ayudó al aislamiento preventivo?

Sí, porque se redujo mucho la cantidad de contactos a seguir.

-¿Cómo influyó que el 80% de los contagiados sean trabajadores de la salud?

Eso redujo la posibilidad de que el virus se expanda muchísimo, porque el primer caso disparó la alarma y se empezaron a autoaislar. Cuando hacíamos la primera entrevista ya se venían cuidando hace dos o tres días.