Un atado cotiza a 500 pesos o más en el centro y un cigarrillo suelto lo venden hasta 30 pesos la unidad. Del caos de las filas y los fumadores que se pelean por adquirirlos a los que se pasan «el dato» y cambian cualquier cosa por un paquete.

Decir que no hay cigarrillos en ninguna parte es una obviedad en estos días, pero los fumadores no se conforman con ese desalentador panorama y salen a buscar el tan ansiado producto sin importar el precio. De esta manera un paquete de 20 cigarrillos en algunos barrios de La Rioja se lo paga a 500 pesos y un cigarrillo suelto a 30 pesos la unidad. 

Es una enfermedad, la gente se pelea por comprarlos, yo hasta ayer tenía cigarrillos pero me los volaron, por eso tuve que vender 2 cigarrillos como máximo para que más o menos alcance para todos”, sostuvo un kiosquero.

La mayoría de los kioscos tienen un cartel con letras grandes que dice que «no hay cigarrillos ni tabaco», pero incluso así la gente viene y te pregunta porque están desesperados por conseguirlos. Simplemente no hay en ningún lado. Y por lo que se habla entre nosotros (los comerciantes) el problema da para un rato más”, sostuvo.

“Yo salgo temprano a buscar, mis hijos se enojan por lo que estoy pagando pero esto es un vicio y trato de cuidar lo que voy consumiendo”, sostuvo un fumador que prefirió reservar su identidad. El mismo mostró su caja de cigarrillos con marcas de diferente tipo que fue comprando a lo largo del día. Y agregó que «es parte de la rutina salir a intentar conseguir puchos y entre los conocidos nos pasamos el dato de donde se vende, pero la gente en general está muy alterada, yo me incluyo en esto».