La decisión del gobierno de La Rioja de frenar la libre circulación de recuperados no puso fin a la iniciativa, sino una pausa. Ahora lo que se busca es coordinador su reglamentación tanto con la Casa Rosada como con el gobierno de Córdoba, que ya manifestó su interés en sumarse a la experiencia. La decisión será de las provincias. Y en el Ejecutivo riojano confían en que todo el país se terminará plegando a la medida.

El tema fue debatido en otros países en los primeros meses de la pandemia. Chile, por ejemplo, dio marcha atrás. También el Reino Unido. En Alemania se frenó, pero más bien por cuestiones sociales, sobre la posibilidad de que hayan «dos clases de ciudadanos», pero hace poco se volvió a abrir la puerta. Y a comienzos de agosto, la comunidad de Madrid limitó el alcance de su «pasaporte COVID» a un mero registro sanitario. Pero el tema siempre está en agenda como una posibilidad real.

En ese marco, ayer el diario La Nación publicó los testimonios de dos importantes infectólogos que defendieron -en principio- la medida y brindaron sus argumentos.

Elena Obieta, infectóloga y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), sostuvo que la iniciativa no sería alocada, porque los casos en los que un paciente se contagió por segunda vez son contados los dedos de la mano. El primer caso, cita la especialista, fue con un paciente de Hong Kong que había tenido un episodio leve de coronavirus. Luego de cuatro meses y medio de haberse recuperado viajó a España y se volvió a contagiar.

Como las autoridades sanitarias de Hong Kong habían guardado la muestra del primer hisopado, pudieron constatar que la persona se había infectado con otra cepa del virus. «Nosotros no tenemos la certeza de que en Buenos Aires esté la misma cepa que en La Rioja, pero no me parece alocada la decisión desde el punto de vista inmunológico. Sí deberán mantener todos los cuidados necesarios, como el uso de tapabocas y la distancia social, pero, al menos por tres meses, es muy improbable que haya un recontagio. Incluso, aunque le hayan bajado los anticuerpos, al paciente le quedaran los linfocitos T y B que desarrollan una memoria molecular para volver a combatir al virus».

Según Obieta, hay que diferenciar reinfección de excreción prolongada del virus. «Hay gente que puede excretar el virus durante 100 días luego de haberse recuperado, pero ese virus no es infectante, no tiene capacidad para lesionar las células de otra persona».

En el caso de los trabajadores de la salud, también se usa un criterio similar al que quieren aplicar La Rioja y Córdoba. «Con los trabajadores de la salud que se infectaron y volvieron a tener un contacto estrecho, no se los aparta, siguen trabajando, por supuesto con todos los elementos de protección necesarios», sostuvo Obieta.

Ricardo Teijeiro, infectólogo y miembro de la SADI, dijo que fueron muy pocos los casos de reinfecciones que se han demostrado alrededor del mundo, y en el caso de los que sí se volvieron a contagiar, fue por otra cepa, tal como le sucedió al ciudadano de Hong Kong.

«La decisión se sustenta sobre una base firme. En general, si un paciente vuelve a tener contacto con el virus, este no se desarrollará, no va a tener problemas y no va contagiar a otros. Si el paciente tiene anticuerpos, estos van a combatir al virus. Si una persona vuelve a tener contacto con el Covid-19, la enfermedad no se va a desarrollar en el cuerpo porque será neutralizada por el sistema inmunológico», explicó el especialista.

Teijeiro agregó que estos certificados se han implementado en países como Francia, España e Italia, pero que no son certificados de libre circulación, sino que solo sirven para que la persona tenga más tranquilidad, sobre todo en el ámbito laboral, pero que se deben mantener de manera estricta todos los cuidados.