Un nuevo escándalo explotó en la municipalidad de La Rioja, a raíz de la publicación del funcionario y docente Daniel Molina Brahim, quien cuestionó las ocupaciones de tierras, pero lo hizo con un meme de uno de los personajes más nefastos de la historia, Adolph Hitler.

Brahim es docente y funcionario municipal, y fue candidato a diputado y concejal del Frente Cívico Riojano en 2013 y 2015, respectivamente. En su posteo bromeó con el holocausto, la Alemania nazi y sus 17 millones de víctimas, 6 millones de judíos y otras 11 millones entre soviéticos, polacos, discapacitados y prisioneros de guerras, según las estimaciones del Museo del Holocausto de Estados Unidos.  

El campo al que hace referencia el meme es en realidad un juego de palabras sobre los campos de concentración y exterminio nazi, que eran los centros de detención creados con el fin de exterminar judíos, homosexuales, gitanos, discapacitados y miembros de todos los colectivos que el régimen consideraba “inferiores”.

Sólo en el complejo de Auschwitz los nazis asesinaron a más de 1 millón de personas, el 90% de los cuales eran judíos.

No es la primera vez que un funcionario municipal apela a la idea del genocidio para cuestionar las tomas de tierras. También lo hizo hace unos meses el subgerente de Medios, Jorge Rafael Brizuela Cáceres, quien apeló a una imagen de Jorge Rafael Videla, pero fue ratificado en su cargo por las autoridades municipales y alegó que se trató de un error de publicación.

En un comunicado en el que no mencionó al funcionario, la Secretaría de Derechos Humanos criticó la publicación y consideró que el límite de la libertad de expresión “es el odio, bajo formas de amenazas, instigación, discriminación y apología del crimen”.

Él comunicado completo:

Es muy preocupante el uso en las redes de símbolos de la intolerancia antidemocrática y el odio, como esta imagen que circuló, posteada por un docente y funcionario de nuestra ciudad.

Respecto de una frondosa cantidad de temas, puede y debe garantizarse opiniones y posiciones diversas que forman parte del saludable debate democrático. El límite es el odio, bajo formas de amenazas, instigación, discriminación o apología del crimen y del delito. Esto siempre degrada la convivencia y atenta a las bases del derecho.

Por eso es importante advertir y no callar, estas agresiones, directas o solapadas a la esencia democrática que queremos preservar y en la que queremos vivir para siempre.