*Por Nelson Cerezo (publicada originalmente en Nueva Rioja)

Corría el año 1986 cuando la ciudad de La Rioja se vio sacudida por el inminente arribo de quien era en ese momento la estrella del fútbol mundial, Diego Armando Maradona, el astro llegaba contratado por una empresa de bebidas japonesa para grabar una publicidad en el parque de Talampaya.

Como ocurre en estos casos, la organización de cobertura de los medios fue bastante rigurosa en cómo debíamos movernos, se dispuso que sólo hablaría en una conferencia de prensa organizada en el Hotel Plaza. Por ese entonces, yo me desempeñaba como jefe de noticias en FM Radio Municipal y llegó el día esperado, tomé mi grabador periodístico, comprobé que tuviera pilas nuevas, elegí un casette, lo coloqué y llevé otro por las dudas (no existían celulares ni selfies).

Cuando salí de la radio, le digo a don Benavídez, el chofer, «no vamos al hotel, demos una vuelta por el aeropuerto a ver si allí podemos ‘agarrarlo'», me mira y con su acento sanjuanino me dice, descreído, «¿creés que te van a dar pelota»?, y nos fuimos.

Una vez en el lugar observé que había una discreta guardia. En esa época el aeropuerto era abierto y podíamos acceder más fácilmente a la zona de pista (tampoco había tantos medios de comunicación, la radio municipal era la única FM). En mi caso ya era alguien conocido, por lo que superé sin mayores inconvenientes mi acceso.

Cuando vi carretear el avión me acerqué a la pista. Ya estacionado caminé hacia el lugar, y vi que Diego comenzaba su descenso por la escalerilla, esperé que baje y lo encaré de una. Para mi sorpresa, detuvo su marcha y me atendió muy amablemente. Me latía fuerte el corazón, estábamos él y yo nadie más, eran mis primeras armas en el periodismo y no precisamente deportivo, las demás personas que bajaron del avión siguieron su camino.

Allí Diego me comentó en la nota de qué se trataba la publicidad que venía a grabar, y, entre risas, recuerdo que me dijo, «pero no la vas a ver en Argentina, es para el extranjero».

Sacando cuentas, Diego Maradona tendría unos 26 años cuando vino a La Rioja (no sé si volvió otra vez). También hablamos un poco de fútbol, triunfaba en el Nápoli. Le agradecí y se retiró.

Allí decidí no ir a la conferencia en el hotel, fui directo a la radio a poner al aire la nota. No recuerdo si finalmente se hizo la conferencia porque se agolpó muchísima gente en el hotel y la cosa se desbordó. Luego supe que los acompañantes eran sus otros hermanos, que también participarían de la grabación de la publicidad. Claro, yo me quedé con el famoso haciendo la nota.

Ese registro lo mantuve muchos años guardado, y desapareció cuando sufrí un robo en mi casa, donde se fueron el grabador y el casette, entre otras cosas. Creo que en radio municipal tampoco existe ese archivo.

LA PUBLICIDAD QUE FILMÓ MARADONA EN TALAMPAYA: