[REDACCIÓN EL FEDERAL] La paz duró muy poco. Más allá de las tensiones naturales entre los gobiernos de La Rioja y de la capital provincial, la intendenta Inés Brizuela y Doria se había mantenido al margen de los cuestionamientos más duros a la Casa de las Tejas, que habían quedado para otros funcionarios. Pero ayer utilizó su cuenta de Twitter para lanzar un duro reclamo contra el secretario de Gobierno, Armando Molina.

Hace apenas una semana se habían sacado una foto juntos en el Superdomo, durante el acto por el primer año de gobierno de Ricardo Quintela. Sin embargo, el cruce en Twitter demostró que la relación atraviesa un pésimo momento.

Todo comenzó con un tuit de Molina, cuyas ambiciones de suceder a Brizuela y Doria son vox pópuli. «Pusimos en condición nuestro arco de entrada a La Rioja, uno de los símbolos más emblemáticos que marca nuestra historia», escribió.

La Intendenta le respondió directamente al tuit desde su cuenta. «Señor Secretario: le pido respeto a las competencias exclusivas del gobierno municipal, tal como lo exigieron ustedes durante 12 años. Y que nos envíen los recursos que por derecho corresponden a los capitalinos, para que el Municipio pueda ejecutar las obras necesarias», contestó.

El gesto podría parecer menor, pero una respuesta directa en Twitter está cargada de simbología. Y podrá marcar un antes y un después.

Se sabe, la relación es tensa desde el día 1. A ambas partes de la grieta caminan por una delgada línea que marca el equilibrio. Los dos se necesitan. La provincia tiene la caja, pero ahogar a la capital haría caer a Quintela en una enorme contradicción.

Hasta ahora los dardos venían desde las segundas líneas. Pero algo cambió cuando el gobernador cuestoinó a la gestión de capital. Y el capítulo de ayer hizo escalar un peldaño más en un conflicto que promete escalar.