Hartazgo, temor, incertidumbre por la crisis y mucho dolor por lo que queda atrás. Son parte de las sensaciones compartidas entre aquellos que deciden emigrar del país, apesadumbrados por un futuro que lo perciben borroso, inestable y con un pesimismo recargado por la pandemia.

«Yo acá perdí mucha plata y no pongo un peso más en la Argentina, me voy afuera», reflexionó Esteban Molnar, un ingeniero en software de 64 años que vendió su propiedad de Martínez que acaba de radicarse en Portugal.

El de Esteban es un caso que expone una tendencia muy marcada. Según un relevamiento parcial de la inmobiliaria REMAX Premium, «más del 10% de las operaciones realizadas durante el último cuatrimestre de 2020 se efectuaron con ese fin, para irse del país».

Y esto a pesar de las dificultades que atraviesa el sector, muy golpeado por la falta de ventas y el cepo cambiario.

El mes pasado, en Capital se escrituraron apenas 1.619 propiedades, el segundo peor enero de la historia. Vender en estas condiciones implica resignar el precio. De todos modos, Molnar se considera «un privilegiado, me voy antes de que sea tarde», proclama.