*Por Ángel Flores

Quizás sea el término más usado dentro de la política argentina, creado en nuestro país, y que ya cuenta con significados casi académicos para explicar este raro personaje ficticio y real a la vez.

Al interiorizarme sobre el tema, pude comprobar que primero hay que cumplir con ciertas condiciones básicas para progresar en la escala final para poder ser un Cabeza de Termo. Y lo primero es ser medio «boludo». “Persona que dice o hace tonterías, se comporta como estúpido o no es responsable», según la definición coloquial despectiva.

Pero en términos argentos y específicamente en La Rioja, las explicaciones tienen siniestras pruebas de quienes son los verdaderos Cabeza de Termo. Una sorpresa que develamos más adelante.

Según el Diccionario Argentino (otro invento argentino), Cabeza de Termo significa «Persona que no posee capacidad para diferenciar las cosas, que no le ingresan nuevas ideas ni posee pensamiento crítico. Presenta grandes dificultades para salirse de su visión del mundo, es un «termo»: no ingresa ni sale calor».

O «dícese de la persona que no razona lo que recibe, y luego lo comparte tal cual lo escucho, aunque sea una burrada, como un termo, mantiene caliente o frío como lo cargaron».

Ejemplo de un Cabeza de Termo:

Los Cabeza de Termo en La Rioja

En la provincia existen dos especímenes encuadrados en el término Cabeza de Termo. Los que son, por propia convicción, elección y felizmente graduados de Cabezas de Termo, y por otro lado los que se hacen, por conveniencia personal y económica.

Los graduados son los más perjudicados. En definitiva los acostumbraron a vivir con migajas del estado.

«Si a una persona le das $5.000 pesos por más de 10 años, a la larga se va a acostumbrar a vivir con eso, a tal punto que se va a sentir feliz, y no va a querer salir nunca de esa zona de confort. Y va a seguir votando a los mismos. Se acostumbran a no tener oportunidades de un trabajo digno, de acceder a capacitaciones o estudios secundarios o universitarios», me dijo un profe de la UNLaR. «Típico de políticas populares y comunistas», agregó.

Ahora vienen los peores, los que se hacen.

Son esos que ejercen poder político, millonarios del estado que dicen una cosa, pero hacen otra. Que nunca vivieron del empleo privado, que acostumbran a sus votantes a vivir con poco y nada, para mantenerlos sometidos, porque sino «te quito el plan». Que se les llena la boca de salir de la pobreza, y hacen más pobres. Los que inventaron una trama siniestra de gobierno eterno con otras banderas, siendo los mismos por décadas. Siempre los mismos.

Ejemplos hay muchos. Y para no irnos tan lejos, fijáte lo que pasó la última semana. Los diputados y senadores se aumentaron el sueldo un 40%, por lo cual van a llegar a cobrar $320.000, aproximadamente, sin descuentos. Mientras, la mínima de un jubilado es de 23.000 pesos. Un maestro riojano cobra $30.000; un médico, $40.000; y un policía, $28.000 de mínima, y con casi la mitad del sueldo en negro. Un delirio de solamente pensarlo.

Este modus operandi es estructural, viene de hace años, y quizás el tiempo no nos deje ver una solución a corto plazo. Un país con oportunidades se hace a base de trabajo, honestidad, valores y estudio. Estudiar para los más jóvenes es la salida. Y por supuesto, identificar a los que se hacen lo Cabeza de Termo, para que nunca más tengan poder en la política.

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