Claves para entender la polémica por la sucesión de Inés Brizuela y Doria en el Senado

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*Por Juan Parrilla

Si se tienen en cuenta las reglas de las elecciones de 2017, José María “Gugu” Rivero debería asumir en el senado en reemplazo de Inés Brizuela y Doria, que en diciembre se mudará al Palacio Municipal Juan Ramírez de Velasco. Sin embargo, Clara Vega va camino a quedarse con ese escaño, pese a que fue segunda suplente en la lista que se impuso ese año en las elecciones legislativas nacionales en La Rioja.

¿Qué pasó y cuáles son los argumentos? En 2017, Juntos por La Rioja ganó las elecciones legislativas en la provincia y consiguió dos bancas en el Senado, que fueron para Julio Martínez y Brizuela y Doria. Como suplentes fueron parte de la boleta José María Rivero y Clara Vega, quienes ahora se disputan el escaño de Brizuela y Doria.

Todo indica que el reemplazante debería ser el primer suplente, o sea, el abogado radical “Gugu” Rivero, actual concejal del departamento General Belgrano y prácticamente un desconocido a nivel provincial. Eso es lo que decidieron los riojanos al sufragar. Pero 32 días después de las elecciones, el 23 de noviembre de 2017, el Congreso sancionó la ley 27.412, conocida como “Ley de Paridad de Género en ámbitos de representación política”, en virtud de la cual se modificó el artículo 157 del Código Electoral y se estableció que en caso de renuncia de un senador nacional de la lista que ganó las elecciones “lo/la sustituirá el/la senador/a suplente de igual sexo”. La norma recién fue reglamentada el 8 de marzo de este 2019, un año y medio después de la contienda electoral.

El tema salió ayer a la luz, porque se esperaba que Brizuela y Doria renuncie para que jure su sucesor, pero la intendenta electa de la capital riojana pospuso la formalización de su salida del Congreso hasta último momento. Su mandato vence el 10 de diciembre. La propia Clara Vega declaró hoy en una entrevista radial que para ella fue una “chicana” de la todavía senadora.

La pretensión de Clara Vega es controvertida, porque pretende aplicar una ley que no regía cuando fue electa como senadora suplente, lo que choca con el principio de irretroactividad de la ley, que tiene sus excepciones, pero no en materia electoral.

En ese sentido, el argumento en contra de los intereses de Clara Vega es muy claro: el pueblo riojano votó con otro Código Electoral y otras reglas. Aplicar leyes que se aprobaron después de las elecciones implicaría modificar las normas de una contienda electoral que ya se realizó. Y en los hechos significaría torcer la voluntad popular: el pueblo votó en su momento que en caso de quedar bacante un escaño en el senado el lugar lo ocupe el primer suplente, o sea, Rivero. Clara Vega no tiene mandato para ser primera suplente.

Sin embargo, fuentes del bloque radical en el Congreso explicaron a EL FEDERAL que hay un fallo de la justicia federal, que lleva la firma de la magistrada María Servini de Cubría, que aplicó la ley retroactivamente a partir de una presentación de una ONG de mujeres tras la renuncia de Anabella Hers Cabral, quien fue reemplazada por Alejandra Caballero. Será la principal carta de Clara Vega, que contará con el apoyo feminista en su pretensión.

No obstante, el criterio que aplicó Servini de Cubría tiene sus bemoles, pues una ley votada por el Congreso terminaría modificando la voluntad popular expresada en su forma más pura, que es el acto eleccionario. Un ejemplo grotesco sirve para explicarlo: ¿qué pasaría si después de las elecciones, con el resultado definido, la primera y la segunda fuerza en la Cámara de Diputados cambiaran la forma en la que se distribuyen las bancas para beneficiarse y perjudicar al resto de los partidos y alianzas? ¿Y si deciden abandonar el sistema D’Hont o elevar groseramente el piso necesario para conseguir un escaño?

EL FEDERAL intentó comunicarse con Clara Vega para conocer su posición de primera mano, pero no atendió a los llamados. Rivero, en cambio, accedió a conversar con este medio. “La regla general indica que las leyes no son retroactivas, pero la última palabra la tendrá la Cámara Electoral”, advirtió el dirigente, lo que dejó al desnudo una realidad: es posible que la cuestión se judicialice.

En ese terreno, Rivero cree que tiene todas las chances de ganar porque “hay jurisprudencia que dice que en definitiva se tiene que tener en cuenta el voto popular, que eligió un determinado orden en la fórmula de Juntos por La Rioja”. Pero a Clara Vega la avala un fallo del Juzgado Federal 1, con competencia electoral.

Por lo pronto, en Juntos por La Rioja dejaron trascender que hay conversaciones dentro del espacio para intentar llegar a un acuerdo, aunque Clara Vega ya hizo público su descontento y todo indica que una vez que renuncie Brizuela y Doria, la dirigente sería citada para jurar y el asunto lo podría definir la Justicia, pese a que no se descarta una salida consensuada. La última carta todavía no está echada.