Cómo es el plan de los equipos técnicos de Ricardo Quintela para que La Rioja despegue

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Por Juan Pablo Parrilla

Antes de que asumiera como gobernador, un grupo de profesionales encabezado por el economista Ariel Parmigiani le presentó a Ricardo Quintela un plan de desarrollo para La Rioja. Los autores del programa conforman hoy los equipos técnicos del Poder Ejecutivo local, que trabajan en unas modernas oficinas sobre la calle Albert Einstein, a media cuadra del río Tajamar. Son la cara menos visible de la política local, pero una pata fundamental para pensar en un futuro mejor.

EL FEDERAL entrevistó a Parmigiani, que asumió en diciembre como secretario de Asuntos Estratégicos. Su plan está basado, a grandes rasgos, en cuatro tópicos: la producción de cerdo a partir de una necesidad de Asia que impactará en la economía mundial y que La Rioja tiene serias chances de aprovechar; el fomento del turismo, fundamentalmente de eventos; afianzar a la capital y a Chilecito como “ciudades universitarias” y mantener la tasa de graduados; y desarrollar las energías eólica y solar.

Ariel Parmigiani

– ¿Por qué elegiste esos puntos?

Están el plan ganadero, que está pendiente, y dos temas importantes, que son la agricultura y el parque industrial, pero no los toco porque ahí hay que modificar la matriz o hacer una conversión productiva, pero son cosas que ya están. Ya tenés uva, aceituna, fábricas. En estos otros cuatro puntos creo que se puede crecer de manera rápida, y además La Rioja no puede tener dos o tres actividades, necesita diversificar su economía.

– ¿Qué le propusieron concreto a Quintela para atraer inversiones?

Hay cosas naturales que ya se están dando solas, como el cambio de dieta y crecimiento demográfico en China e India, y el problema de la seguridad alimentaria en China por la peste porcina africana, lo que está generando una demanda muy alta de alimentos, sobre todo de cerdo. Ahí es donde entran Argentina y Brasil.

– ¿Hay que ir a buscar esas inversores?

No, llegan solas. Nosotros tuvimos reuniones en Córdoba con [el gobernador Juan] Schiaretti, y en Cancillería. China ya quiso avanzar en 2016 y 2017, pero el gobierno nacional no tenía una mirada hacia oriente, sino hacia el norte. Si no hay conexión política, no hay conexión económica. Ahora cambió completamente.

– ¿Vienen a buscar algo más, además de cerdo? ¿Qué les puede ofrecer La Rioja?

El cerdo es lo principal, por este problema alimentario de ellos. Hoy toda Argentina tiene 300 mil madres. Una sola empresa en China tiene un millón. En La Rioja hay 2.500 madres, casi todas de Cerdo de Los Llanos, que vende en sus locales y a frigoríficos de afuera de la provincia.

Cerdo de los Llanos tiene una serie oportunidad de crecer.

– Se dice que estas inversiones pueden tener un peso enorme en la economía argentina. ¿Es tan así?

Sí, pueden reventar Argentina. Son entre 5 y 10 empresas. Ellos quieren hacer las inversiones y la parte de logística, para que se exporte entre el 50 y el 70 por ciento de la producción. Están planteando que quieren ser socios de una empresa que ya esté criando cerdos, por eso les interesa La Rioja, por Cerdo de Los Llanos, que es una empresa bastante grande. Y si esta inversión se realiza, podría cuadruplicar la producción y pasaría a ser más grande que Paladini.

– Si eso pasa, el desafío va a ser cómo sacar la producción del país.

Ese es otro tema. El tema de logística mundial es muy complicado. Se estima que Argentina puede producir entre 7 y 8 millones de toneladas para cubrir la demanda de Asia. Si esa producción saldría por los corredores habituales, habría un camión por minuto. El Cristo Redentor está saturado, los puertos están saturados. Y siempre corremos atrás de los problemas.

– Entonces, ¿qué se puede hacer?

– Tenemos ese dilema. Hay algo real, va a haber una mayor demanda. Y ese mayor tráfico se pueden canalizar a través de La Rioja y Catamarca, pero para que se llegue a eso hay que hacer varias obras de asfalto, puertos.

– ¿Eso implica pensar a muy largo plazo?

– Y, a cinco años. Habría que comenzar con este gobierno para terminar con el próximo. Pero hay que trabajar. Catamarca ya tiene el paso terminado de su lado. Ahora ellos quieren terminar el ferrocarril. Uno avanza a medida que puede y hay que tratar de adelantarse a esos cambios.

Turismo no tradicional

– La necesidad de impulsar el turismo es casi una obviedad. Todos los políticos repiten la importancia de hacerlo, pero así seguimos naufragando desde hace años. ¿Qué se puede hacer en concreto?

Se puede desarrollar mucho. Pero no sólo venir a ver atracciones turísticas. Se puede trabajar mucho con eventos, que no se hace tanto. Talampaya, por ejemplo, la mayor atracción, no llega a 100 mil turistas al año. Son 200 por día. Una competencia de patín son casi 500 personas. En San Juan, la Vuelta de San Juan saturó la hotelería. Y un turista gasta en promedio 2.500 pesos por día.

La Vuelta de San Juan saturó la hotelería de la provincia vecina.

– ¿Hay infraestructura en La Rioja para sostener eventos así?

Hay 6.200 plazas y una ocupación promedio del 20%. O sea que con más demanda no necesitás más infraestructura. Pero en algunos lugares tenés una capacidad muy chica, de 200 ó 300 plazas, y si querés hacer una competencia de 500 inscriptos sólo podés hacerla a dos o tres lugares.

– ¿Los eventos en el Superdomo, como los partidos de la Selección de Básket, suman?

– Esas competencias yo no las veo económicamente positivas. Te salen 10 millones y recaudas 5. Con estas competencias que propongo recaudas 20 y vas a gastar 200 mil en premios.

– ¿Cómo se hace? ¿Hay que dar beneficios, promover los eventos desde el Estado, ir a buscar al sector privado?

Hay que escuchar a la gente que sabe de esos temas. Es trabajo en equipo. Si querés hacer una carrera de trecking, andá a buscar a los que corren. Yo lo veo como una inversión. Ojalá se pueda articular con el sector privado.

– En algunos sectores está instalada la idea de que como hay que fomentar el deporte, los costos no importan. En tu visión, sin embargo, hay un importante componente económica.

Porque te puede dar mucha ganancia. Si me piden $300 mil para comprar trofeos o para la movilidad, y en esa competencia voy a ganar $5 millones, es un negocio.

Sólo 200 personas visitan por día Talampaya, la mayor atracción turística de La Rioja.

– ¿Y el turismo tradicional?

Se puede hacer mucho. Está la “Ruta del olivo”, la “Ruta del torrontés”, pero falta infraestructura al nivel que queramos entrar. Si queremos ofrecer hoteles boutique del vino, sólo hay uno o dos, y sólo dos o tres bodegas a ese nivel. Pero también se puede anexar con otras cosas. El Parque Eólico se puede vender como un atractivo turístico. ¿Cuánto podría pagar un turista extranjero para subir a un aerogenerador? ¿Cómo no hay un hotel boutique adentro de una plantación de jojoba, que es única en Argentina, con sus cremas y productos, para hacer turismo de elite? Tampoco se aprovecha el pistacho. Hay muchos productos de calidad sobre los que no se está aprovechando la parte turística.

Ciudades universitarias

– ¿Cuál es la situación de la educación universitaria en la provincia?

En La Rioja, en los ‘90, empezó a haber un crecimiento sostenido de estudiantes. La graduación creció un 200% en los últimos años, y empezaron a entrar universidades como la Barceló o la UTN. Este crecimiento se tradujo en un crecimiento poblacional que modificó hasta las decisiones de inversión de los propios riojanos. Antes, el que tenía capacidad de ahorro o las empresas invertían en propiedades en Córdoba o Buenos Aires, pero ante la falta de departamentos para estudiantes se empezó a invertir en la provincia, lo que a su vez se tradujo en compra de materiales, mano de obra. Eso ataca dos problemas: la fuga de dinero de la provincia y la baja tasa de reinversión.

– ¿Qué se puede hacer en concreto?

El desafío es mantener en los próximos años esa tasa de crecimiento y hacerla crecer. Y hay que afianzar a La Rioja como una “ciudad universitaria”, que ya lo es. Después de Córdoba, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires, somos la cuarta provincia en donde el peso de la economía de le educación tiene mayor relevancia.

– En general no se tiene en cuenta a La Rioja como un distrito fuerte en materia educativa, pero la realidad es que está lleno de estudiantes de San juan, Catamarca…

Sí, también de Jujuy, Salta, Chubut, Río Negro. Y por eso estamos llamando por primera vez a una mesa desde la Jefatura de Gabinete a todas las universidades, porque están en el aire, no hay ningún organismo que las reúna a todas, y vea sus problemas, sus necesidades. Cuando las convocamos quedaron con la boca abierta.

El crecimiento de la UNLaR y otras universidades influyó en la economía riojana.

– ¿Qué es exactamente una ciudad universitaria?

En La Rioja nunca se cuidó al estudiante y se lo valoró como tal. Una ciudad universitaria es que todos los servicios y la comunidad estén apuntados a mejorar la calidad de vida de los estudiantes.

– ¿En concreto?

Movilidad, seguridad, oferta académica, becas, trabajo. Tenemos que salir a buscar estudiantes a las otras provincias. El Estado puede hacer esa inversión, buscar embajadores, ir a las ferias universitarias y a los secundarios. Hay que estar en todos lados. Y llevar a las universidades a Salta, a Chile, a Brasil.

– ¿Qué se les puede ofrecer?

Acá les podés dar albergue, comida, transporte. Esto lo hacen los grandes países, Australia, Canadá, Nueva Zelanda. Pero el Estado tiene que salir de La Rioja. Y no podemos ir siempre a Buenos Aires.

– Hay una vieja discusión sobre si las universidades deben aceptar alumnos extranjeros, porque son un gasto, pero dejan mucho dinero que suele venir de afuera de la provincia o del país.

Exacto, esa es la cuestión. Hay que reconocer que tiene un costo la educación pública, pero hay que ser eficientes en ese costo y que sea un servicio para toda la sociedad. Cada estudiante son 35 mil pesos por mes que quedan, es un puesto industrial.

– La cantidad de brasileros que se ven en las calles de La Rioja es impresionante.

Son cerca de 1500 extranjeros estudiando acá, cerca del 10% del total. Hoy la Barceló no tiene aulas, es un problema que tiene.

– ¿A qué se debe ese fenómeno?

Los brasileros van a Buenos Aires a estudiar, y cuando ven que la misma universidad en La Rioja sale un tercio con la tasa de inseguridad de un país nórdico y 300 días de sol, entonces prefieren venir acá. Muchos vienen por la calidad de vida, que es otra de las cosas que hay que poner en valor.

Los estudiantes extranjeros dejan en promedio en la provincia 35 mil pesos por mes.

– Es cierto, pero tiene sus bemoles La Rioja: la salud, las inundaciones, las calles rotas

Para mi estilo de vida de La Rioja es increíble. El desafío es que todos se enteren de esos beneficios y duplicar los egresados. Y en ese marco hay que potenciar la economía del conocimiento. Hoy hay 5 mil empleos no cubiertos a nivel país y es la tercera industria más exportadora. Esa es la ola que se viene.

Energías renovables

– ¿A dónde apuntás cuando mencionás la importancia de las energías renovables para La Rioja?

La Rioja tiene muchos recursos naturales, pero necesita apalancamiento financiero. Hoy podés generar un flujo de dinero de energías renovables, pero hay que trabar un andamiaje financiero. Necesitás inversores. Por suerte en las rondas que se hicieron [las licitaciones del plan RenovAr] conseguimos 500 megas en total en la provincia. Eso ya está adjudicado. Ahora se están por poner en marcha 100 megas del Parque Eólico de Arauco.

– El problema en temas de energías muchas veces es la falta de infraestructura.

Es cierto. Por ejemplo en La Rioja hay un mapa solar bastante grande, pero el problema son las líneas de despacho, que a veces son más caras que los parques. Por eso se trata de hacerlos cerca de alguna línea.

Parque Eólico de Arauco.

– Cuando se hizo la primera licitación de RenovAr se presentaron ofertas por encima de la demanda del Estado, pero no se pueden hacer más parques por falta de infraestructura.

Hoy, a nivel nacional estamos en tres gigas en energías renovables y tenemos que ir a 10. La Rioja podría capitalizar bastante de lo que falta. Además no tenemos campos aptos para agua, soja, etcétera.

-¿Para eso hay que tocar la puerta en la Casa Rosada?

Por ahora está parado todo, pero el año que viene va a volver a salir. Primero, porque somos altamente competitivos. Y después, porque necesitamos hacer algo estratégico para generar un flujo de dinero. Para que se dimensione, mil megas funcionando generarían entre 50 y 100 millones de dólares por año, sería un plus muy interesante para La Rioja. Hoy en la provincia estamos en unos 400 megas, pero se viene una ola fuerte. Y necesitás sí o sí al Estado, porque si lo hace el sector privado, no paga impuestos por ser energías renovables.

*En la segunda parte de la entrevista, Parmigiani explica su mirada de las SAPEM y el rol del Estado a la hora de invertir, y qué piensa de minería.