Llegar desde la zona sur hasta la Maternidad privada implicada atravesar tres controles policiales. La situación, sin embargo, contrasta con lo que pasa adentro del centro de salud, donde ningún empleado usa barbijos ni guantes. Ni siquiera los pediatras que atienden a los niños. 

La situación fue corroborada por EL FEDERAL. Una profesional que trabaja en la institución explicó que la Maternidad Privada no proveé material de seguridad a sus empleados.

La pregunta es por qué el Ministerio de Salud de la provincia no exige que en todos los centros sanitarios brinden material de seguridad a sus empleados, sobre todo a los que tienen contacto con pacientes. De nada sirve prohibir que un supermercado pueda estar abierto a las 21 horas si no se controla lo que ocurre en los hospitales, que son potenciales nichos de contagio.

Para que se entienda: esta semana se conoció que en Italia hay casi 6.500 profesionales sanitarios contagiados de coronavirus y más de 30 fallecieron por COVID-19. En España la situación es peor: tiene un 32% más de trabajadores de la salud infectados y va camino a los 10 mil casos

Aunque no debería ser necesario explicarlo, hay que aclarar que el problema es doble. Por un lado, hay que proteger a los profesionales de la salud, sobre todo en un contexto de crisis sanitaria. Por otro, hay que cuidar que no se transformen en agentes de contagio. Las autoridades de la Maternidad Privada lo saben. Quizás es hora de recordarles que es tiempo de priorizar la salud antes que el negocio. Un tirón de orejas del gobierno y los sindicatos vendría como anillo al dedo.