*Por Juan Pablo Parrilla

Otra vez los rumores dieron la nota este fin de semana en La Rioja, a partir de la viralización de posteos de Facebook y audios anónimos de WhatsApp. La polémica giró en torno al supuesto incumplimiento del aislamiento por parte de infectados de COVID-19 que están en cuarentena en sus viviendas. EL FEDERAL consultó a autoridades y especialistas para intentar arrojar algo de luz sobre cómo funciona el protocolo en la provincia -que podría ser modificado en estos días- y por qué hay contagiados que no fueron hospitalizados.

Los pacientes con COVID-19 están clasificados en tres categorías: de riesgo bajo, mediano y alto. Sobre los últimos dos grupos hay consenso: deben ser hospitalizados. Sin embargo, con los pacientes leves no hay una opinión unívoca en el mundo. En España, por ejemplo, el protocolo establece como principio general que la cuarentena se debe realizar en las viviendas particulares. Lo mismo ocurre en provincias como Tucumán. En la Ciudad de Buenos Aires, en tanto, se los aisla en instituciones extrahospitalarias. Y en la Probinvia de Buenos Aires se preparó un enorme predio en Tigre para los enfermos leves que no pueden regresar a sus hogares por alguna situación familiar o porque viven en condiciones de hacinamiento.

En el caso de La Rioja, hay 11 pacientes de bajo riesgo que cumplen el aislamiento en sus domicilios, pero el tema está en discusión en el seno del gobierno. Según las fuentes consultadas, hay más de una variable en juego. Una cuestión fundamental es que, por ahora, la mayoría de los infectados son trabajadores de la salud, por lo que saben lo que tienen que hacer. Y como hasta al momento hay pocos casos, se los puede controlar. Si se cumple, el aislamiento domiciliario es más afectivo que la hospitalización. Internarlos podría conllevar, a su vez, algunas cuestiones negativas, como exponer al personal de salud o desmembrar una familia.

El sábado hubo un intercambio de opiniones entre las autoridades de La Rioja, que están divididas sobre cómo proceder con los casos leves. El gobernador Ricardo Quintela está al tanto de los argumentos de cada postura y ayer adelantó en conferencia de prensa -sin dar precisiones- que la estrategia es posible que cambie. «De ahora en más, vamos a ver», matizó.

Según averiguó EL FEDERAL, el cambio de postura se debe al aumento de la circulación del virus y a la presión social. Lo más probable es que más pronto que tarde se cree un establecimiento no hospitalario, como un club, algo que no sería muy caro para el Estado y para lo cual ya existen normas del Ministerio de Salud sobre cómo deben funcionar. Se barajan distintas alternativas.

Aun así, sea cual fuera la norma, cada caso es particular. No es lo mismo un paciente con hijos que alguien que vive solo. Y actualmente está contemplada la posibilidad de que se necesite aislar a un infectado de bajo riesgo fuera de su hogar si, por ejemplo, convive con alguien inmunodeficiente. Para ello el gobierno provincial dispuso el Hotel Avant, donde hasta el momento no hay ningún paciente con COVID-19, sino personas que tuvieron contacto estrecho con algún contagiado, como el caso del personal de la clínica Mercado Luna.

Así las cosas, por lo pronto todos los infectados leves hasta ahora están aislados en sus domicilios. Son once. La observación de cada caso está a cargo de un comité especial dentro del Comité Operativo de Emergencias (COE). Sus encargados realizan un seguimiento telefónico diario de cada paciente, aunque se está pensando en la posibilidad de preparar alguna herramienta digital. Se les pregunta cómo están, si tienen algún síntoma y si necesitan algo, entre otras cosas, y se les brindan consejos.

Por otra parte, la policía está implementando patrullajes por los domicilios para garantizar el cumplimiento de la cuarentena. En el gobierno y en la fuerza tomaron nota de los reclamos de los últimos días y no se descarta establecer consignas permanentes en cada vivienda.