El 80% de los casos de COVID-19 en La Rioja son trabajadores de la salud: piden testeos rápidos y otras medidas

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*Por Juan Pablo Parrilla

El COVID-19 llegó a La Rioja de la peor manera, porque atacó el corazón de sistema sanitario. El diagnóstico tardío de la pediatra Liliana Ruiz -el primer caso en la provincia- derivó en una cadena de contagios que terminó con más de una veintena de trabajadores de la salud infectados, el 80% del total.

El problema no es exclusivo de La Rioja. Italia hace una semana informó que más de 100 médicos murieron tras infectarse con el coronavirus que provoca COVID-19. Ayer fue noticia nacional que en Chaco, 105 de los 199 infectados son trabajadores relacionados al servicio de salud, el 52,7% del total.

Lo que preocupa en La Rioja es la magnitud. Ocho de cada diez casos son de personal de la salud. La pandemia afectó al hospital Mercado Luna, que entró en cuarentena por el primer caso positivo en la provincia, y derivó en varios contagios en la clínica ERI. Ayer se conoció que también hay una trabajadora de un centro primario y un empleado de APOS que tienen COVID-19. Y hubo médicos de otros establecimientos aislados. EL FEDERAL había adelantado en un artículo el 3 de abril que era posible que ocurra lo que finalmente sucedió.

Testear, testear, testear

Ante este escenario, desde Aproslar enviaron ayer una carta al Comité Operativo de Emergencia (COE) en la que solicitaron “un testeo rápido a los trabajadores de la salud para detectar el coronavirus”.

Actualmente en La Rioja y el resto del país se usa la técnica llamada PCR para hacer los análisis. Aunque es efectiva, porque detecta la existencia del virus desde el primer día, es considerada lenta. El testeo rápido, en cambio, detecta el virus una semana después del contagio, pero permite mejorar la vigilancia epidemiológica, porque encuentra los casos asintomáticos y “afina la foto de la circualación social”, como explicó una de las fuentes consultadas.

En Argentina, según cifras oficiales que se conocieron el fin de semana, se hacen 435 análisis por cada millón de habitantes. Es un cuarto de lo que se testea en Chile, pero el doble que en Brasil. En los países que se suelen citar como referencia, la cifra es mucho más alta, y trepa a más de 11 mil análisis por cada millón de ciudadanos en el caso de Alemania y a 8 mil en Corea del Sur.

A nivel nacional, ayer el Ministerio de Salud informó que esperan empezar con los testeos rápidos el fin de semana a personal de la salud, de transporte público y de aeropuertos, pero no hubo muchas presiciones. Córdoba había picado en punta hace días al anunciar la realización 80 mil análisis para personas sin síntomas, incluidos los trabajadores de la salud.

Más medidas

Por otra parte, en su misiva, Aproslar también pidió al COE de La Rioja “instrumentar las medidas necesarias para evitar pasos burocráticos” y advirtió que “es imprescindible que todo el personal de salud tenga los equipos de protección personal suficientes y adecuados”.

Pero en el sindicato temen que la situación empeore por otro factor: la edad de los médicos. “Siempre denunciamos que faltaban recursos humanos en La Rioja. Hoy tenemos muchos profesionales de edad avanzada, porque nadie quiere jubilarse por temas económicos. El problema es que no puede haber trabajadores de la salud con patologías de base al frente. Esto puede incrementar la deficiencia de profesionales. Si a eso se agrega que hay muchos contagios, la situación se torna peligrosa”, explicó a EL FEDERAL el titular de Aproslar, Rolando Agüero.

Para tomar nota. En Chaco el Ministerio de Salud Pública divulgó una serie de recomendaciones para las instituciones de salud. La idea es llevar al mínimo indispensable la presencia de pacientes en las clínicas. Este punto es fundamental en La Rioja, pues el primer caso positivo en el interior, en un pueblo cerca de Tama, fue por un hombre de 85 años que había sido operado en ERI, aunque su hijo cree que no se contagió allí por las fechas.

En ese sentido, el gobierno chaqueño propuso suspender consultas ambulatorias y estudios y cirugías programadas, y adelantar las cirugías prioritarias, como las de pacientes oncológicos, estimular el alta temprana e impulsar el control domiciliario y la atención a distancia. Esto es clave ante el exponencial aumento de la demanda sanitaria, que llevó al Servicio de Emergencias Médicas a recibir más de 700 llamadas por día al 107.