*Por Juan Pablo Parrilla

Con las dos nuevas muertes de esta madrugada, la tasa de letalidad por COVID-19 en La Rioja llegó al 8,82 por ciento. A nivel nacional, esa cifra era hasta ayer del 1,82%, es decir, 4,7 veces menos que en la provincia. Desde el Gobierno sugieren dos causas: la falta de detección en los primeros días de la pandemia y los brotes en las clínicas.

La «tasa de letalidad» resulta de dividir el número de casos de COVID-19 por la cantidad de muertes asociadas a la enfermedad. Es distinto de la tasa de mortalidad, que indica la cantidad de fallecidos sobre el total de habitantes.

En La Rioja fallecieron 15 personas desde que se inició la pandemia, sobre un total de 170 casos confirmados, lo que arroja una tasa de letalidad del 8,82 por ciento.

Junto a Tucumán, Chaco, Río Negro, Misiones y Córdoba, La Rioja lidera el grupo de provincias que tienen índices de letalidad superiores al 4 por ciento. Tucumán es la segunda, con una tasa del 5,38 por ciento.

A nivel mundial, sólo diez países tienen una tasa de letalidad que supera el 8,82% de La Rioja, entre ellos, algunos de los lugares donde hubo grandes brotes y que tienen poblaciones envejecidas, como Italia, España, Reino Unido y Francia. Si La Rioja fuera un país, tendría la tercera tasa de letalidad más alta de América.

No obstante, desde el gobierno relativizaron el dato debido a una serie de cuestiones, fundamentalmente dos. Hace unos días, el director de Epidemiología de la provincia, Eduardo Bazán, explicó a la agencia Télam que la tasa de letalidad alta se debe, en primer lugar, a «la falta de diagnóstico al comienzo de la pandemia» lo que «puede haber hecho que no hayamos captado todos los casos que estaban contagiados porque no teníamos laboratorio».

«La Rioja era la única provincia que no tenía Laboratorio de Biología Molecular, a las 3 ó 4 semanas Nación nos mandó uno. La capacidad diagnóstica que teníamos era muy baja. Es probable que algunos casos no los hayamos detectado, por eso nos da tan concentrado el número y nos eleva la letalidad«, observó.

En otras palabras, sugirió que el número de casos acumulados en la provincia seguramente debería ser mayor, pero que no se detectaron en las primeras semanas. Y si hubiera más casos, la tasa de letalidad sería menor.

Pero además Bazán mencionó que hubo tres brotes en clínicas privadas, lo que podría haber afectado la tasa, debido a las comorbilidades de los pacientes afectados. «Hubo enfermos que ya estaban internados por otras causas, probablemente se hayan contagiado en la atención. El riesgo de mortalidad era mucho más alto al contagiarse ya enfermos en la internación«, subrayó el funcionario.