Un falso sacerdote dejó un tendal de cuentas sin pagar en el pequeño pueblo salteño de Guachipas, y hasta llegó a bendecir a los inocentes cristianos de esta comunidad solo si abonaban 400 pesos por la unción a los enfermos.

El llamado “padre Joaquín” llegó días pasados haciéndose pasar por el primo del actual sacerdote católico de la iglesia de Guachipas, el padre Marcelo Suárez. Incluso se acercó a las instituciones de esta comunidad como un servicial hombre de fe. Todos fueron embaucados, con dinero, con hospedaje y comida, y hasta con promesas de salvación a los pecadores.

El que comenzó a sospechar del gentilhombre fue el verdadero y único curita del pueblo
. Suárez tomó contacto con el falso cura en varias oportunidades. Pero algo no le cerraba al sacerdote guachipeño que dialogó con la prensa para contar el periplo del embustero sujeto.

Tenía formas de estudiante del seminario, sus ademanes y la forma de vestir. Llegó a la parroquia nombrando a un montón de curitas que estuvieron conmigo en el sacerdocio. Los datos y detalles que brindaba hacían suponer que estaba ante la presencia de un sacerdote de verdad. Pero con el correr de los días la verdad salió a la luz”, aludió Suárez.

Las reglas de la Iglesia permiten el alojamiento de un cura en la parroquia de otro sacerdote siempre y cuando sea autorizado por el Arzobispado.

Nunca me llegó un comunicado de la llegada de un hermano para la ayuda en estos lugares tan alejados. Y si ocurre es con dos semanas de antelación, no como este hombre que apareció de un día para el otro”, explicó el padre Marcelo.

Así es que el falso “padre Joaquín” se alojó en la casa de una benefactora de la iglesia. Allí comió y se albergó con la promesa de pago de estos servicios a la buena señora. En otros lugares se hizo de la confianza de la gente para pedir dinero.

El colmo de la situación fue cuando se acercó a un paraje de la zona para realizar una bendición por valor de 400 pesos.

“Me enteré de esta y otras situaciones que se plantearon con la presencia de esta persona, que engañó a todos. El martes se acercó una vecina a decirme por qué no lo alojamos a este tal Joaquín en la parroquia, porque anda por todos lados. Ahí fue que algo me puso en alerta y fui a la policía. Lo denuncie por sus fechorías y la falsedad de ocupar una identidad falsa”, agregó el sacerdote.

El impostor, de unos 23 años, delgado, de tez blanca y buen hablar, apenas fue localizado por los policías de Guachipas fue llevado a la comisaría.

En pocos minutos comenzó a desplegar su hábil convencimiento de ser un hombre de la Iglesia, negando que era un impostor. Incluso por sus argumentos bíblicos los efectivos sintieron que estaban frente a un pastor. Hasta que llegó el padre Suárez.

“Él negó ser un falso sacerdote. Me dijo delante de los policías que solo había venido a ayudar en la iglesia. Cuando no pudo explicar los engaños hizo silencio y pidió perdón. Cómo todos tenemos momentos de arrepentimiento como hombres de pecado, le dije que no estaba bien lo que hizo”, narró el religioso.

El sujeto no quedó detenido en ese momento hasta tanto no se recabaran pruebas y testimonios de los estafados.

Se identificó al hábil timador, y tras fijar domicilio en la casa de una vecina el sujeto quedó a disposición de la justicia. Pero el escurridizo tramposo hizo de las suyas nuevamente. Cuando lo fueron a buscar, al otro día, había desaparecido.

La policía salió en busca de este hábil personaje parecido a Frank Abagnale de la película “Atrápame si puedes”, pero hasta el momento no fue hallado.
Sospechan que puede presentarse en otro pueblo de la región fingiendo otra vez ser un curita o quizás emulando a otro personaje.