En Ulapes, el último pueblo del sur riojano antes de llegar a San Luis, las líneas de cal sobre la tierra se convirtieron en una frontera que marca hasta dónde pueden llegar los proveedores de mercadería de otras zonas.

La idea es muy sencilla: que no entren al pueblo, en el que no hay casos de coronavirus.

Todo Noticias viajó al lugar para hacer una nota en la que calificó ese método como «insólito».

Sin embargo, aunque no es habitual, parece ridículo y podría mejorarse con algunos «tips» muy sencillos, al parecer unas bolsas de cal fueron mucho más efectivas que los millones de pesos que se invirtieron en otras partes del país para frenar la pandemia.

Ulapes tiene un sólo caso positivo, de un vecino que está alojado en la capital provincial.

A su vez, los vecinos de Ulapes y Desiderio Tello bloquearon el paso desde otros lugares con formas rústicas de impedir la circulación.

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