El ex presidente Mauricio Macri rompió el silencio en una entrevista donde habló de todo, desde su gestión, hasta la actualidad económica y social del país.

Entre otras cosas, el ex mandatario dijo que «el peronismo está secuestrado por Cristina Kirchner hace más de diez años y eso significa que ha sido cooptado por la irracionalidad».

También adelantó que no se ve como candidato en las elecciones de 2021 y que prefiere seguir «en esto de acompañar a los argentinos, a los que tienen vocación de liderar y ayudarlos a crecer». Destacó en este sentido las figuras de Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Patricia Bullrich. También hizo un autocítica:»Como Presidente nunca pude haber delegado la negociación política. La delegué en mi ala más política filo peronista, (Frigerio, Monzó) todo ese grupo, tanto la Cámara de Diputados como los gobernadores», recordó.

En la entrevista, contó que durante estos meses fuera de la escena política tuvo tiempo de reflexionar sobre su gobierno y que se dio cuenta de que a partir de diciembre de 2017 su gobierno «se quebró» y pasó a «una actitud defensiva».»Nunca debí haber delegado la negociación política. La delegué en mi ala más política filo peronista, (Rogelio Frigerio, Emilio Monzó), todo ese grupo, tanto de la Cámara de Diputados como los gobernadores», reconoció en el programa Desde el llano.

Además, subrayó también la masividad que van cobrando las convocatorias en los banderazos contra el Gobierno para que «pare de atropellar o intentar atropellar las instituciones y que restablezca la normalidad en el país».

En cuanto a la cuarentena opinó: «Fue muy dañina y ha afectado severamente nuestras libertades, nuestra forma de vida, sin ningún resultado, porque estamos entre los peores países en término de resultados sanitarios frente al coronavirus».

Cristina y el peronismo

«El peronismo está secuestrado por Cristina Fernández de Kirchner hace más de diez años, y eso significa que ha sido cooptado por la irracionalidad», advirtió Macri durante la entrevista y consideró que «si el peronismo no resuelve ese problema es muy difícil sentarse a una mesa a acordar».

Como ejemplo, trazó un paralelismo con su llegada a Boca Juniors, en donde dijo que «para recuperar la racionalidad» tuvo que «hacer algo durísimo, que fue sacar a Diego Maradona y ahí se construyó (un proyecto)». «Hoy el Peronismo está ante el mismo desafío, que es lograr separarse de Cristina de Kirchner«, sostuvo. Rápidamente aclaró que comparó a Cristina con Maradona «en la irracionalidad, no en el talento».

«Todos queremos acordar, todos los argentinos que están hoy esperando que acordemos, pero con la irracionalidad no se puede. Necesitamos un peronismo racional, como fue el último Perón, una persona que vino a construir; como fue Menem, que no había irracionalidad; no había irracionalidad con Duhalde, no se soltaban presos, no se fomentaba la toma de la propiedad privada», afirmó el expresidente.

Autocrítica

Macri resaltó que todos estos meses desde que dejó la presidencia le permitieron evaluar lo sucedido durante su gobierno y «ahora capitalizar los aprendizajes para que Juntos por el Cambio vuelva con otro tipo de experiencia».

Entre esas autocríticas que pudo hacer destacó el haber delegado la negociación política. «Como Presidente nunca pude haber delegado la negociación política. La delegué en mi ala más política filo peronista, (Frigerio, Monzó) todo ese grupo, tanto la Cámara de Diputados como los gobernadores», recordó.

«Por más que estaba siempre tironeado por las mesas de productividad, Vaca Muerta, la exportación de la carne, la logística o por viajar por todo el país para sembrar la semilla del federalismo o ir por el mundo para poner a la Argentina en el mundo, o estar con Patricia (Bullrich) dándole a la lucha contra el narcotráfico y la modernización, no es excusa. Tendría que haber puesto foco ahí, porque se jugaba mucho en la Argentina», admitió Macri.

Consideró que debido a esto nunca llegaron los acuerdos que necesitaban para transformar la Argentina, pero no obstante planteó: «Era lo tenía que hacer como Presidente». «Tengo mis dudas de que hubiese obtenido algo mejor que los que estuvieron encargados», dijo finalmente.

Otra autocrítica que señaló fue no decir la situación económica extrema en que se encontraba el país. «Me equivoqué en generar una expectativa que no estuve a la altura», reconoció.

Al respecto, indicó que mientras su campaña de 2015 «fue muy basada en negar la situación económica que había en el país«, con un «Estado que estaba quebrado», tuvo el «dilema de decirles esa verdad a los argentinos o apostar a ese brote de esperanza, de entusiasmo que había nacido, para empezar a reconstruir».

«Opté por lo segundo y con el diario del lunes creo que me equivoqué, porque después se sucedieron los esfuerzos y fueron agotando a la ciudadanía y los entiendo. Sé del esfuerzo enorme que hizo la clase media que está saliendo a la calle con toda su dignidad, con toda su cultura del trabajo empezó a sentir que el esfuerzo no terminaba nunca y no tenía que ver con la expectativa que yo les había generado», sostuvo.

Además, se refirió a otro momento de «quiebre» en su gobierno, que fue a partir de la votación en Diputados en diciembre de 2017. «Cuando salió el kircherismo a la calle se quebró el Gobierno y entramos en una actitud defensiva, a tener todo tipo de problemas, leyes que teníamos que vetar porque eran todas contraproducentes para el país», recordó.

«El modo defensivo me llevó a perder la capacidad de escuchar, a dejar de visitar a la gente en su casa», rememoró y reconoció que «todo el Gobierno estaba en una actitud defensiva». «Eso nos fue apabullando y dejé de explicar el por qué estaba pasando cada cosa y esa combinación hizo que un porcentaje importante de la sociedad dijese ‘esto no va, vamos a volver para atrás’».

Explicó que así se llegó a las PASO de ese «11 de agosto tremendo», cuando había «mucha gente muy agotada, porque venía remando y sintiendo que su presidente se había equivocado en el rumbo y que ese esfuerzo no demostraba que la montaña llevaba a algún lado y decidió volver al pasado».

«Entiendo las razones. Me llenaba de tristeza, porque era obvio que volviendo al pasado íbamos a tener más pobreza y más problemas. Ese 11 de agosto hubiese sido el punto de partida soñado para nosotros, no era el punto de llegada», remarcó Macri y afirmó: «Recuperé esa capacidad de comunicarme en las 30 marchas, pero lamentablemente fue tarde».

Economía y deuda

Respecto de las críticas que se hicieron durante los meses de gestión de Alberto Fernández sobre la deuda tomada durante su mandato, aclaró que «dos de cada tres dólares» que tomó «fue para pagar deudas del Gobierno anterior y el otro para financiar el déficit que genera el Presupuesto».

Al respecto cuestionó que el bloque opositor, que era mayoría, votaba una ley de Presupuesto que no coincidía con su proyecto de Gobierno. «No tenía alternativa que ir y tomar deuda», aseguró y recordó que debió «vetar leyes del kirchnerismo».

En cuanto a la situación económica del país, el líder de Juntos por el Cambio señaló que «una economía que no tiene moneda no funciona» y remarcó: «No podemos vivir los argentinos sin crédito».

También destacó que se debe «recuperar la cultura del trabajo» y que «el primer compromiso que tiene que cumplir la clase dirigente es sentarse en una mesa y acordar y no mentirle más a la gente con la maquinita» de emitir dinero. «No hay racionalidad para acordar cosas básicas y racionales», reiteró al respecto.

«La vicepresidenta está conduciendo al Gobierno»

En otra parte de la entrevista, Macri evaluó la actualidad del Gobierno de Fernández y opinó que «la vicepresidenta es la que está conduciendo el Gobierno», y señaló que «la destrucción de la credibilidad es un gran problema que tiene hoy el Ejecutivo».

«Todos teníamos la esperanza, yo también, que el kirchnerismo iba a demostrar un aprendizaje, pero cuando empezó devuelta a atropellar a las instituciones, a aumentar impuestos, a suspender la Ley de Economía del Conocimiento, a atropellar la propiedad privada queriendo expropiar Vicentin, cuando empezó a tomar regulaciones en Internet y especialmente el ataque al sistema institucional, a los jueces, a la Corte, al Procurador, eso destruyó la credibilidad», enfatizó.

En el mismo sentido, consideró que «sin un presidente que defienda la Constitución no hay futuro». «Es lo que la gente pidió hoy en la calle: que no abuse de ese poder que le damos», indicó.

«Entristece mucho ver a los jóvenes que se quieren ir del país. Hay que darles oportunidad», enfatizó.

También apuntó contra el «gobierno kirchnerista radicalizado con este organismo extraño que quieren crear», referencia con el proyecto de creación de un Observatorio de la Desinformación, llamado NODIO, para controlar desde el Estado la veracidad de las noticias.

Cuarentena

Una de las fuertes críticas de Macri al gobierno de Alberto Fernández se centró en el manejo de la pandemia de coronavirus.

Tras negar que le haya dicho al Presidente «que se muera el que se tenga que morir», señaló que se debería haber manejado «un equilibrio entre la prevención sanitaria por el coronavirus, la salud mental de la población, el daño a la salud física de la población y la salud laboral».

«Esta cuarentena tiene que parar, tenemos que normalizar el país, que confiar en nuestros médicos, en la responsabilidad social de la gente», aseveró el ex jefe de Estado y cuestionó que «le inculcaron tanto miedo a la gente» con «la cuarentena más grande del mundo».

Al respecto, remarcó que «se sabe el daño que hace la cuarentena, pero no son claros los beneficios». «No se sabe si encerrando a la gente se logra contener la infección», dijo.

Además, cuestionó que «el daño que se le ha hecho al país y sobre todo a la Ciudad de Buenos Aires es tremendo». «Donde más se inmiscuyó el Gobierno para tomar decisiones es sobre la cuarentena del AMBA y donde más se acató es en la Ciudad de Buenos Aires y es donde uno ve más destrucción», señaló al respecto.

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