Carlos Machicote, Yolanda Corzo, Walter Montivero, Ximena Marenco, Facundo Puy, Diego Narvaez, Nelson Johannesen y hasta el mismo “Freddy” Herrera Gómez, acusado de violencia de género, votaron en contra del inicio del juicio político, dejando al denunciado, que siga como concejal.

Nombres y apellidos que se cargaron de un juicio social entre los riojanos, y donde muchos aseguran, dentro de la jerga legislativa, pasaron a ser cadáveres políticos.

Lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo. La decadencia dirigencial de la mayoría de los políticos en La Rioja, es la consecuencia de estas conductas que solo cumplen el rol de acatar una orden «desde arriba», de un lado y del otro. No interpretan ni analizan las consecuencias que puede traer el defender, en este caso, a un concejal denunciado por violencia de género.

En La Rioja para acceder a un cargo, parece que solo basta militar, ser amigo de alguien que te patrocine y «hablar de corrido» consignas populares peronistas o radicales.

Cuando el lógico sentido institucional indica, que hace falta personas preparadas, cultas y con una intachable hoja de vida como gente de bien

En febrero, el concejal Gerardo Herrera Gómez, integrante del bloque «Juntos por La Rioja», fue detenido luego de protagonizar un incidente en la vía pública con su pareja. En ese momento, el radicalismo le pidió públicamente que dimita al cargo y mientras se encontraba en la Alcaidía, el edil firmó una renuncia al cargo que luego negó. Mientras tanto, la mujer lo denunció por un supuesto hecho de violencia de género, que ratificó en medios de La Rioja.

El explícito «arreglo» con los concejales peronistas, por el solo hecho de ser mayoría dentro del recinto legislativo, agrava la situación de los que votaron a favor del denunciado.

El objetivo se cumplió. Desde el entorno peronista declaran que «los riojanos tienen poca memoria, ya se van a olvidar del tema», y quizás tengan razón.

Claro está que todas las banderas alzadas a favor de las mujeres, con la creación de instituciones que condenan actos de violencia de género y le dan un marco de justicia, quedaron pisoteadas por todos los concejales que votaron a favor, entre ellos, dos comunicadores que se olvidaron como defender los derechos de una mujer, por orden de un mensaje por Whatsapp «desde arriba».

En definitiva, será la sociedad en su conjunto la que mantenga al menos una condena social, para que estos personajes dejen de progresar en al ámbito político, porque claro está, no pueden pensar, analizar o decidir. Solo obedecer.