Tiene 34 años e intentó hacer creer que tres ladrones los asaltaron e hirieron a cuchillazos a su pareja, que quedó en terapia intensiva. Su versión se desmoronó. Y un mes después él despertó y contó que su mujer intentó asesinarlo.

Para muchos, quedó como el salvaje ataque de tres ladrones que agarraron a cuchillazos a un pequeño comerciante de Chimbas, en la provincia de San Juan. Pero a más de dos veces y medio de aquel hecho, se conoce la otra versión. No fue un violento asalto ni existieron delincuentes. La que atacó al hombre fue su propia mujer, que, en un supuesto ataque de celos, primero intentó cortarle el pene. Como no lo consiguió, casi lo mató de tres puntazos utilizando una tijera y más tarde denunció falsamente lo del asalto en la puerta de su casa.

La increíble historia sucedió el 21 de septiembre último en Villa Juan XXIII, en Chimbas, y en aquella oportunidad todos los diarios publicaron el caso como el furioso asalto contra Walter Vega y Rocío Godoy.  La verdad parece que fue otra o, al menos, es la conclusión a la que llegó la jueza Gema Guerrero, a cargo provisoriamente del Segundo Juzgado de Instrucción. La magistrada procesó esta última semana a la mujer por el delito de homicidio agravado por el vínculo, en grado de tentativa, y falsa denuncia, además dispuso su prisión preventiva.

Godoy está presa desde octubre último, del momento en que los policías de la Brigada de Investigaciones Norte y la jueza Guerrero empezaron a descubrir la trama que había detrás del sangriento ataque que sufrió Vega. Al parecer, la chica no se encuentra bien de salud. Es que tiene un embarazado de 5 meses y, supuestamente, tuvo una perdida que pone en riesgo al bebé. La abogada María Filomena Noriega, su defensora, planteó esta situación al juzgado y ya pidió la prisión de domiciliaria para la joven de 24 años que se encuentra alojada en el penal de Chimbas. También apeló el auto de procesamiento, dado que la ahora acusada sigue sosteniendo que ella no agredió a su pareja y se trató de un robo.

La madrugada del 21 de septiembre último, Walter Vega fue llevado moribundo al Hospital Rawson por su mujer. Tenía un puntazo en una pierna, otro en la espalda y una tercera herida profunda en el abdomen. Fue sometido a una operación y posteriormente derivado –por falta de cama- a la terapia del Hospital Privado por su grave estado.

Rocío Godoy, en ese momento, aseguró que ambos fueron sorprendidos por tres ladrones cuando llegaban a su casa –alquilada- en Villa Juan XXIII, cerca de Benavidez y Chacabuco. Afirmó que esos desconocidos agredieron a cuchillazos a su marido y le robaron la billetera con 4.000 pesos. La versión era creíble. Sin embargo, los investigadores de la Brigada de Investigaciones Norte, al mando del subcomisario Sergio Barrionuevo, empezaron a dudar de los dichos de la mujer. Ningún vecino había visto el incidente y las cámaras de seguridad de la zona no registraron el movimiento de esos tres desconocidos y tampoco de la pareja. Sucede que la chica dijo que ellos venían de Rawson y, antes de arribar a su vivienda, compraron cigarrillos en un kiosco de la zona.

A los días, encontraron a los dos caseros de una vieja bodega cerca de la Villa Juan XXIII, que relataron que esa noche estuvieron bebiendo junto a Vega y su mujer, que la pareja discutió y se retiró peleando a su casa. Ese dato despertó más sospecha. Y es que la mujer nunca contó eso, había dicho que estuvieron cenando con amigos en Rawson.

Flojo relato

Las contradicciones e inconsistencias de su relato, como también la falta de testigos, pusieron bajo sospecha a la mujer. Los investigadores allanaron la casa que alquilaban y detectaron manchas de sangre, lo mismo que en el colchón de la cama y sábanas. Aun así, faltaban más pruebas para detener a la chica.

Eso surgió a fines de octubre, cuando Walter Vega mostró una mejoría de su salud y pudo declarar ante la Policía. Ahí relató que Rocío Godoy, su mujer, lo había querido asesinar. Contó que no hubo ningún robo. Que esa noche del 21 de septiembre, la chica le hizo escenas de celos y se puso violenta, tanto que intentó cortarle el pene, indicaron fuentes del caso. Según habría dicho el hombre, él consiguió frenarla y fue entonces que le propinó esos puntazos en distintas partes del cuerpo con una tijera.

A partir de esa contundente denuncia y la prueba que ya venían recolectando los policías de la Brigada Norte, la jueza Guerrera ordenó la detención de Godoy. No sólo por el intento de asesinato, también por la falsa denuncia. Ahora, la procesó y dispuso que continúe presa.