[REDACCIÓN EL FEDERAL] Momentos de tensión se vivieron hoy en la puerta de la Catedral por la decisión de realizar el Tinkunaco a puertas cerradas.

Antes de empezar la celebración, ante la llegada de autoridades se escucharon las primeras quejas de algunos fieles que se acercaron a la Plaza 25 de Mayo, a pesar de las recomendaciones del gobierno.

“Estamos enojados, repudiamos esta orden. No venimos a verlos a ellos, sino al Niño Alcalde y San Nicolás”, dijo uno de los fieles. “Es la casa de Dios, no la pueden cerrar”, agregó otro. “Es una vergüenza lo que están haciendo, no puede ser que los fieles no puedan cumplir con sus promesas”, completó un tercero.

Durante las intenciones hubo un durísimo mensaje. “El Tinkunaco hoy, debe ser un grito de esperanza, para reconocer quienes son los lobos del rebaño, para que la política no sea utilizada para el enriquecimiento ilícito de unos pocos”, se escuchó en la locución.

Politizado como pocas veces, lo que siguió fue un dardo al corazón del gobierno. «Por tantos hermanos que buscan pan y trabajo, principalmente los choferes de San Francisco que están acampando en la plaza, para que puedan encontrar una solución a sus necesidades y no una respuesta indiferente por parte de las autoridades provinciales”, dijo el locutor.

Eso no fue todo. Tras terminar la celebración, las imágenes de Niño Alcalde y San Nicolás fueron sacadas a las puertas de la Catedral. Ahí los insultos se repitieron. «¡Vendidos! Que Dios los perdone», gritó una mujer. 

Ante ello, el padre Pablo salió entre llantos a dialogar con los fieles. “Hay que apoyar al Obispo, él sabe lo que hace”, manifestó, según la crónica de Radio Fénix.  

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