Marcelo Masa tiene 42 años y el cuero curtido por los golpes de la vida. Este peluquero de La Plata, separado, es padre de dos hijos que estuvieron al borde de la muerte: la mayor, hoy de 9 años, fue atacada cuando tenía 6 por una perra dogo de la familia que le dejó 52 puntos en la cara y el cuello; el menor, hoy de 7, se cayó de una escalera interior en el primer piso de un edificio cuando tenía 1 y sufrió fracturas en el cráneo. «No creo que pase la noche», les dijo la médica que los recibió en el hospital. Estuvo tres meses internado, pero se salvó.

Esos dos nenes son los que quedaron filmados el martes 22 de este mes en la cámara de seguridad que registró un intento de asalto brutal en una casa de la la calle 49, entre 27 y 28, propiedad del enfermero Germán Padrón (46). Ahí volvieron a rozarse con la muerte.

Un ladrón de 15 años, apodado «Torrejita», se bajó de la moto de su cómplice, un hombre que hoy sigue prófugo, y encaró hacia el Fiat 600 de Masa, que estaba sobre la vereda. El nene estaba con una ametralladora de juguete, el perro bulldog francés del enfermero y su hermana cuando el asaltante lo agarró.

Como les había enseñado su papá para un caso así como el que habían visto por la tele, los dos niños corrieron. «No es toda la gente mala. Alguien los va a ayudar», fue su consejo.

Pero «Torrejita», enceguecido por el ruido de la alarma vecinal que había activado Germán desde la casa, adonde atiende a sus pacientes, pateó la puerta hasta que logró ingresar.

Hubo tiros desde su pistola Special .38 y también de la que sacó Masa para defenderse, una Beretta 6.75. Apenas doce segundos estuvo el delincuente adentro de la propiedad. Escapó corriendo, pero a las diez cuadras cayó muerto mientras el otro motochorro desaparecía a toda velocidad.

«El chico no jugaba. Tenía un arma de verdad», le dijo el nene a su papá apenas el peluquero salió de la casa y lo encontró en la esquina.

A Masa los vecinos le tildan de «justiciero», otros de «héroe». Incluso, un jefe policial le dijo: «Te felicito». Pero él, al hablar por primera vez con la prensa, en el estudio de Fernando Burlando, en La Plata, se corre de ese lugar y remarca: «No soy un justiciero».

La fiscal Virginia Bravo, de la UFI N° 7 de La Plata, consideró que actuó en legítima defensa y lo dejó en libertad. «El hecho se encuadra en la legítima defensa, pero él no está imputado en la causa, están buscando al prófugo», explica el abogado Fernando López García.

-¿Cómo cambió la vida para vos y tu familia?

-Es una situación que no es la que uno espera ni que elegí. Cambia totalmente la vida para todos, los chicos ya no vuelven a la normalidad, uno tampoco. Es una tragedia total para todos, todos somos víctimas acá. No es nada agradable para nada y la forma en que estamos viviendo… no tenés la libertad ni para salir a la calle, es terrible. No se lo deseo a nadie.

-¿Qué te dice la gente?

-La gente me dice héroe, pero no, es una locura. Héroe es un tipo que vino de las Malvinas. Uno no eligió eso, yo no lo elegí, no me crié para eso, ni mis hijos tampoco.

-¿Siempre solías pasar por lo de tu amigo?

-Sí, somos amigos de toda la vida, como hermanos, es una relación familiar. Ya nos estábamos yendo del consultorio. Ya estaba por pesar al nene, porque tenía la balanza ahí. Ya nos íbamos, me olvidé la campera. Luego pasó lo que pasó, pero no entendíamos nada.

-¿Cómo está tu amigo Germán?

-Ayer me reuní y está muy mal. Estamos todos cayendo del shock.

-¿Qué te dicen tus hijos?

-S. está con ataques de pánico, la veo muy mal, y eso te destroza. Ahora empezaron con la ayuda profesional, con psicólogos. Al nene le quitaron la inocencia, desde lo que pasó no es el mismo. El ladrón lo agarró como escudo y le puso el arma en la cabeza. Nadie está preparado para eso.

-¿Qué pensaste cuando quedaste adentro de la casa y tus hijos afuera?

-Pensé que me robaban los nenes. Los agarré, los abracé, los cargué a upa y dije ’vamos a casa’, sin saber lo que había pasado. No esperaba ese final, no me interesaba qué había pasado con ellos. Luego cayó la Policía y me enteré todo lo que pasó.

-¿Vos lo viste entrar al ladrón?

-Pateó la puerta, no me olvido más de esa explosión, y entró tirando, porque estaba sonando la alarma vecinal. La reacción de mi amigo fue cerrar la puerta. Yo me desesperé. No me dio tiempo a buscar a mis hijos.

-¿Le dijiste algo cuando entró?

-Le grité ’pará, loco’. Porque yo quería buscar a los nenes, pero no me dio tiempo a nada. Empezó tirando. Yo pensé que me iba a tener que agarrar a piñas con él, para reducirlo. Pero no estaba preparado para los tiros. Me pasó uno a 20 centímetros, me explotó la pared al lado.

-¿No te diste cuenta de que le pegaste un balazo?

-Para nada.

-¿Cuántas veces disparaste?

-Dos. Yo quería salir a buscar a mis nenes. Lo único que interpreté era que quería matarnos, no era robo ni otra cosa, era matarnos. Yo intenté ir a buscar a mis hijos, Germán estaba entregado. Se tiró al piso y se agarró la cabeza, esperando el balazo.

-¿Adónde fueron corriendo tus hijos?

-A la esquina, con los vecinos. A mi nena la escuchaba gritar del otro lado. Gritaba papá, desesperadamente. Ahí me di cuenta de la gravedad. Yo iba a salir sí o sí, me pegaran un tiro o no. Lo hubiera hecho cualquier persona.
El arma

-¿El arma la llevabas en la ropa?

-La tenía en la campera. No soy de andar siempre con el arma. La tengo por razones de seguridad.

-¿Conocés de tiro?

-Lo normal cuando vas a rendir cualquier permiso de tiro.

-¿Se te vuelve la imagen a la cabeza de lo que pasó?

-Sí, no se te va más, es como que no lo quiero revivir más, no me quiero acordar más, pero no se te va nunca más. Eso sí te lo digo, nunca más, nunca más.

-¿Te diste cuenta que era un adolescente el que entró a la casa?

-Para nada. Cuando me llevaron a la comisaría les pregunté: ¿Qué edad tiene? ¿28? No lo podía creer cuando me dijeron 15 años, no me entraba en la cabeza… Ahí se me desmoronó el mundo. ¿Cómo 15 años? No lo podía procesar.

-¿Cómo era él?

-Estaba encapuchado, con ropa, abrigado, barbijo y chalina, no se le veía la cara. Hasta tuvo cierta técnica para patear la puerta, no lo vi un pibe, estaba afirmado. Nunca dijo ’es un asalto’. Ni habló. Tiros, tiros. Es más, si hubiera venido de otra forma, por ahí entendía que nos quería robar, le daba la plata, tenía dos mangos en el bolsillo, llevátela y se soluciona todo ahí.

-¿Pensaste que los iban a matar?

-No lo pensaba, lo veía. Sabía que nos estaban por matar. Cuando cerró la puerta Germán, le dije: ’Si vos no hubieras cerrado la puerta y tocabas la alarma, entran los dos armados y nos matan’. No teníamos chance de nada. Cuando tocó la alarma, él perdió el control.

-La madre del ladrón dijo que lo mataron las malas juntas, ¿qué opinás?

-Me pongo en el lugar de la madre y es terrible lo que está pasando. Por lo poco que escuché, quiso recuperarlo y no terminaron el tratamiento (por su adicción a las drogas), no sé qué pasó ahí, pero es su hijo. En esa parte la entiendo a la madre. Pobre mujer, con lo que le pasó, perdió al hijo, no tiene culpa de nada.

-¿Ella también es víctima?

-La mujer sí es víctima, porque el nene, su hijo, le cayó en la mala junta y no lo ha podido controlar, pero no por ella, porque hay que ponerse en el lugar: tiene más hijos, la situación de ella, hay que estar en el lugar. A cualquiera nos puede pasar, yo a eso lo entiendo, pero me apenó un montón escucharla.

-¿Por qué decidiste tener un arma?

-Por un tema de seguridad, por quedarse psicológicamente tranquilo que si estás con tu familia podés hacer ruido y nada más. Es una pistola de poco poder de fuego.

-¿Te arrepentís de haber estado armado?

-No tenía otra opción, no había ninguna otra salida que me digas. Nada.

-¿Vas a volver a trabajar pronto? ¿Cómo sigue ahora tu vida?

-Hay que trabajar sí o sí. Yo trabajo del día a día, no vivo de otra cosa. Es difícil volver a empezar por los tiempos, los chicos, la situación, pero lo veré. No sé cómo volver, pero no me queda otra.

-¿Pensaste en irte de La Plata?

-Sí, cómo no lo voy a pensar, más vale que sí, pero no tengo los medios. La única forma de vida la tengo en esta ciudad. Tengo que trabajar.

-¿Qué sentís cuando en las redes sociales te ponen en una posición de justiciero?

-No soy un justiciero, para nada. Somos todos víctimas: desde la mamá del chico, mis nenes, yo, todos.

Fuente: Clarín

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